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Lo que escribió el Padre Ellacuría sobre el inicio del proceso de negociación de la paz en los primeros 100 días del Presidente Cristiani (II)

Y es que en aquel primer momento había gran escepticismo sobre lo que podía resultar del intento, y muchos no querían exponerse. Aquí debo decir que a lo largo del proceso contamos con dos apoyos que no parecían serlo: el escepticismo y el calendario.
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Lo que escribió el Padre Ellacuría sobre el inicio del proceso de negociación de la paz en los primeros 100 días del Presidente Cristiani (II)

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Lo que escribió el Padre Ellacuría sobre el inicio del proceso de negociación de la paz en los primeros 100 días del Presidente Cristiani (II)

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En su artículo el Padre Ellacuría menciona los intentos que hizo el Presidente Cristiani para configurar su comisión negociadora, que según lo dicho en su Discurso inaugural estaría conformada por “personalidades democráticas de amplio reconocimiento nacional”. Primer intento: líderes políticos de variada procedencia partidaria; pero no hubo apoyo para ello. Segundo intento: ministros y representantes de la Asamblea Legislativa y de la Corte Suprema de Justicia; y tampoco se pudo. El Presidente organizó su comisión de manera más práctica, con ministros y otras personas ajenas al Gobierno. Visto los hechos en perspectiva, las cosas pasan para bien, porque el Presidente necesitaba un equipo que le respondiera directamente, como ocurrió. Y es que en aquel primer momento había gran escepticismo sobre lo que podía resultar del intento, y muchos no querían exponerse. Aquí debo decir que a lo largo del proceso contamos con dos apoyos que no parecían serlo: el escepticismo y el calendario. Si los reacios al esfuerzo o los adversarios abiertos del mismo hubieran estado seguros de cuál iba a ser el resultado final los anticuerpos se habrían multiplicado obstructivamente; y el calendario fue determinante para impulsar la reforma constitucional en abril de 1991 y para concluir la negociación en diciembre.

Sin duda, la posición y la propuesta planteadas en el Discurso inicial de Cristiani tomaron por sorpresa al FMLN, que de seguro esperaba un planteamiento guerrerista y no una invitación a la búsqueda de soluciones por la vía del diálogo estructurado y permanente. Así comenta el Padre Ellacuría esta circunstancia: “El FMLN, por su parte, tomó la decisión de reiniciar la ronda del diálogo-negociación, una vez que sintió a Cristiani consolidado y que las posibilidades de insurrección resultaban cada vez menos probables. Con ello estaba en disposición de retomar el espíritu que había animado su propuesta del 24 de enero de 1989. La reunión de Tela lo obligó, además, antes de que tuviera lugar, a reiterar su disposición a las soluciones políticas negociadas y, después de los acuerdos logrados en ella, a adelantarse en la ofensiva hacia la paz. Pero hasta muy avanzado el proceso de los cien días dieron a luz sus comunicados del 7 y del 10 de septiembre, en donde realmente demostraron palmaria y contundentemente su determinación de aceptar la oferta del presidente”.

Hay un párrafo muy ilustrativo en el artículo de Ellacuría, que evidencia su juicio ponderado y su capacidad de compresión de las situaciones: “Respecto al tema que nos ocupa, los cien días del gobierno de Cristiani, el período transcurrido entre el anuncio de su proyecto de diálogo, el primero de junio, y la realización del primer encuentro a mediados de septiembre, algunas cosas quedaron claras. En primer lugar, el presidente deseaba seriamente establecer un diálogo efectivo que pudiera ir resolviendo de manera segura, sistemática, aunque quizás lenta, el conflicto armado. Supone ello una definición de postura sumamente importante y relativamente inesperada, al menos en la importancia y en el modo con que se ha hecho la oferta. En segundo lugar, en un plazo breve se ha avanzado notoriamente y con mayor rapidez de lo que le fue posible al presidente Duarte al comienzo de su gobierno; se han tenido que superar importantes obstáculos puestos por el FMLN en el mes de junio y parte de julio, por los enemigos del diálogo dentro de las filas de su propio partido y de las fuerzas más extremistas en el capital y en el ejército, movidas por la inercia de que la solución negociada es poco patriótica y a la postre significa una cesión a los comunistas. En tercer lugar, se advierte una forma de gobernar al mismo tiempo firme y flexible, firme en los objetivos finales y en la estrategia general, flexible en los mecanismos y en la maniobra, sin dejarse inmovilizar por prejuicios o por la inamovilidad de las propias posiciones o propuestas. En cuarto lugar, se comprueba la posibilidad de correr ciertos riesgos calculados, que si no muestran un poder omnímodo, al menos no muestran debilidades ni temores paralizantes. Todo ello le ha permitido al presidente poner su sello peculiar en este punto, que, ciertamente, es uno de los más delicados en el panorama político actual del país...”.

En todo este esfuerzo inicial, y desde luego en lo que fue pasando después, queda ejemplarmente claro que la única manera de que haya entendimientos sustentables es poner en sintonía la forma y el fondo. Si la forma falla, el fondo no encuentra cómo manifestarse; si el fondo falla, la forma se queda vacía. El valiosísimo artículo que comentamos es un manual de análisis sensato y desapasionado. Continuemos.

Tags:

  • padre ellacuria
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