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Lo que hablan los ciudadanos

Los salvadoreños hablan de ciertos temas cuando están en público y de otras cosas cuando están en privado. Por eso es oportuno hacer un esfuerzo intelectual por identificarlos y compartirlos socialmente. Por ejemplo, llama la atención que miles de contribuyentes de la “clase media” acepten costear silenciosamente la ineficiencia de la administración pública (pagan más impuestos pero su calidad de vida sigue disminuyendo).
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Por otra parte, hay una pregunta que resume el drama de El Salvador: ¿cómo hacer para que los jóvenes quieran vivir en sus lugares de origen? Esta interrogante se intenta responder a continuación, resumiendo lo que numerosos conciudadanos hablan pública y privadamente.

Tema 1 (en privado). Incontables padres de familia platican con sus hijos acerca de la conveniencia de emigrar. Prueba de ello es que un 30 % de compatriotas vive en el exterior y $11 millones entran diariamente al país en concepto de remesas familiares. La emigración está presente en la agenda de la familia salvadoreña.

Tema 2 (en privado). Miles de padres de familia callan o disimulan el dominio que ejercen las maras (pandillas) en la vida de sus hijos y vecinos. La descomposición social y penetración del crimen organizado se manifiestan en las extorsiones, robos y violaciones que ocurren y no son denunciadas. Un tema obligado y sigiloso entre las mujeres es el miedo que sienten al caminar en las calles y al subirse a los buses.

Tema 3 (en privado). La lucha contra la corrupción e impunidad es bien recibida y comentada por la ciudadanía. Esto no impide que innumerables vendedores pronostiquen una disminución de la actividad comercial (menos flujo financiero) como resultado de la contracción de la economía criminal. Consiguientemente, el reto nacional es generar empleos productivos en los catorce departamentos del país.

Tema 1 (en público). Un número creciente de ciudadanos reconoce abiertamente que la polarización es parte de la lucha partidaria por el control del aparato estatal. Toma fuerza la idea de que los dirigentes partidarios promueven la confrontación ideológica para amilanar a la ciudadanía y alejar a los votantes de las urnas (aumentando así el peso del voto duro). La alternativa democrática es que los ciudadanos y territorios levanten su voz constructivamente.

Tema 2 (en público). Miles de conciudadanos han empezado a reconocer el papel del sector productivo en la generación de empleos e ingresos. Está perdiendo fuerza la idea de que todos los males del país son culpa del imperialismo yanqui y el sector empresarial. La hipótesis es que la llave está en generar confianza y sumar voluntades hacia objetivos comunes.

Tema 3 (en público). Los salvadoreños viven en permanente crisis (inundaciones, sequías, sismos, endeudamiento, dengue, desabastecimiento de medicinas, violencia delincuencial, confrontación partidaria, amaños y más). Es imperativo establecer prioridades nacionales e incorporar la prevención a nivel familiar, escolar y laboral.

Conclusión: crece el número de salvadoreños que son conscientes de la realidad nacional e internacional. Este avance democrático se debe –en gran medida– a la libertad de expresión y al papel de los medios de comunicación. Hoy en día, incontables compatriotas están preocupados por las deportaciones y dificultades para pasar la frontera estadounidense, y han empezado a platicar –privada y públicamente– sobre la conveniencia de unir esfuerzos para salvar al país.
 

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