Lo más visto

Más de Opinión

Lo que más corrompe

“No es el poder lo que corrompe, sino el miedo. El miedo a perder el poder”. Estas son las palabras de la ganadora del Premio Nobel de Paz de 1991, Aung San Suu Kyi, cuyo partido ganó más del 80 % de los escaños parlamentarios el año pasado en Myanmar (antigua Birmania) tras ser liberada del arresto domiciliario de 15 años por oponerse a la dictadura, al tiempo que vivió una de las más hermosas y trágicas historia de amor. Suu Kyi ha iniciado una convocatoria para un diálogo transparente, pidiendo a los dirigentes de miles de insurgentes armados y organizados contra el Estado (135 colectividades que representan a un tercio de la población), que todos se comprometan a desarmarse antes de comenzar el diálogo, una idea aceptada por la mayoría de las facciones y que va caminando todavía.
Enlace copiado
Lo que más corrompe

Lo que más corrompe

Lo que más corrompe

Lo que más corrompe

Enlace copiado
Me llaman la atención que la ahora ministra de Relaciones Exteriores de Birmania en poco tiempo se ha convertido en la auténtica voz de la gente ante el nuevo Gobierno democrático de su país, aun con su aspecto frágil, aunque elegante, ha mostrado liderazgo incuestionable ante la comunidad internacional para lograr pacificar su tierra. Podríamos observar los avances de Myanmar en un momento de crisis en El Salvador, en que además estamos a las puertas de un nuevo esfuerzo de diálogo con apoyo de Naciones Unidas, en medio del aumento de protestas reivindicativas, emigraciones masivas, desencanto ciudadano y descubrimiento de casos de corrupción de fondos públicos de parte de altos funcionarios. Las dificultades de nuestra amada patria podrían ser el fermento de la masa que se convierte en hogaza fresca de pan, del cual nos alimentemos para salir juntos reconciliados y unidos. “La reconciliación está unida a la democracia, ya que es un sistema que acepta las diferencias y además incluye la responsabilidad de todas las partes para resolverlas pacíficamente”, Aung San Suu Kyi.

Hemos llegado a un punto en el cual se ve claro que la salida a tanto sufrimiento y sangre joven vertida injustamente no está en reprimir con mayor violencia a los criminales hasta desaparecerlos clandestinamente... Tal como lo dice Aung San Suu Kyi (conocida como La Dama, por el respeto que se ha ganado en el corazón de su pueblo): “Puede que se obtengan resultados más rápidamente empleando la violencia que con medios pacíficos, pero se producen heridas que tardan mucho tiempo en curar”.

Con la mayor humildad opino que hay que dar un giro y priorizar esfuerzos en la creación de política pública de familia, proveyendo a todas las familias salvadoreñas con educación de calidad (incluyendo formación moral y cívica); la niñez apremia la reconstrucción de infraestructura de las escuelas y del tejido social con resiliencia en las comunidades; el restablecimiento del respeto a ley y las reglas para atraer la inversión; es imperativo germinar condiciones para la creación de empleo y oportunidades; y finalmente, luchar contra la corrupción a todo nivel, desde las cometidas en menor escala por individuos hasta las realizadas por grandes defraudadores del Estado.

Ya lo dijo La Dama Suu Kyi: “Donde no hay justicia no puede haber paz segura. No creo en la esperanza sin trabajo. Creo que solo puedes tener esperanza cuando has trabajado realmente duro... La raíz de las desgracias de un país hay que buscarla en las fallas morales del gobierno...”.

Tags:

  • corrupcion
  • justicia
  • paz
  • trabajo

Lee también

Comentarios