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Lo que no le perdonan a Tony Saca

¿Qué es lo que algunos dirigentes de ARENA y de sus grandes financistas no pueden perdonarle a Tony Saca, y que los hace incluso en su desesperación acometer vanos esfuerzos por intentar inhabilitar su posible candidatura con forzadas e insostenibles interpretaciones de nuestra Constitución? De nuevo, la respuesta está en la historia.
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El mayor Roberto d'Aubuisson era un líder de clase media y en estrecho contacto con los campesinos pobres. Fue desde esa perspectiva popular que fundó el partido ARENA y ello explica el éxito de su esfuerzo. Pero cuando él murió, la vieja cúpula oligárquica, que se benefició de su lucha pero que no participó en ella, tomó el control del partido por medio de su financiamiento y la colocación de sus operadores políticos en el COENA.

Ese movimiento provocó que la agenda social de ARENA fuese postergada y que, asumiendo el fundamentalismo neoliberal, se priorizara el impulso del proceso privatizador en beneficio exclusivo de las transnacionales y de los grandes empresarios locales. Como consecuencia, el respaldo popular a ese partido comenzó a disminuir de manera considerable.

Para colmo, durante la administración de Francisco Flores, la dirección de ARENA fue tomada en forma directa por los grandes millonarios del país, que conformaron lo que los mismos areneros llamaron “el COENA oligarca”. Estos señores, acostumbrados a poner presidentes de la República como quien nombra a sus gerentes y a ejercer el control del aparato del Estado en beneficio de sus negocios particulares, intentaron privatizar hasta el transporte público, la salud y el agua, y reducir casi hasta la inexistencia la acción social del Gobierno.

A ellos y a sus negocios les fue muy bien, pero la clase media y los pobres resintieron el golpe. La consecuencia de esa voracidad fue la abrumadora derrota que ARENA sufrió en las elecciones intermedias de 2003, misma que prefiguraba un horizonte de naufragio para las presidenciales de 2004. Entonces surgió un líder de clase media y prácticamente externo al partido, Tony Saca, que tuvo la audacia de romper con el fundamentalismo neoliberal, paró el proceso privatizador y colocó la agenda social en el centro de su gestión de gobierno.

Pero además, Tony Saca le arrebató el partido a la cúpula oligárquica, moviéndolo hacia el centro y la moderación. Con esas acciones se agenció una enorme popularidad, vigente hasta la fecha, pero también el odio de los grandes millonarios y de sus operadores políticos, que bajo cuerda boicotearon la campaña electoral de Rodrigo Ávila. Luego de la derrota de este último, retomaron el control del partido y expulsaron a Tony Saca, dividiendo así a la derecha y haciendo retroceder a ARENA a la extremista ortodoxia neoliberal.

El presidente Mauricio Funes decidió ampliar y profundizar los programas sociales. Para los neoliberales, eso convierte a este gobierno en “el peor de la historia”. Si eso fuera cierto, en buena lógica, ARENA tendría garantizada la victoria para 2014. Pero la realidad es otra. Pareciera que este gobierno solo es malo para los intereses económicos de la cúpula oligárquica, porque el dato objetivo que se expresa en las encuestas es que el presidente Funes goza de un respaldo popular sin precedentes.

Mientras tanto, el candidato arenero se derrumba dramáticamente en sus números, provocando la sensación de derrota que conduce al pánico, como lo confirman analistas de derecha, fundadores y exdirigentes de ARENA. Lo cierto es que un partido extremista, opuesto a los programas sociales y al servicio exclusivo de los ricos, es inviable. Las circunstancias que he resumido explican el odio y el miedo a Tony Saca, pero asimismo determinan el contexto favorable para su retorno político.

Tags:

  • exito de su esfuerzo
  • fundamentalismo
  • transnacionales

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