Lo más visto

Lograr que la lucha contra el crimen prospere de veras demanda fortalecer a fondo las instituciones encargadas más directamente de esa lucha

Y hay que tener en cuenta que perseguir la criminalidad activa no sólo es una tarea en el terreno, sino que implica, de manera sustancial, tener conocimiento pleno y actualizado de lo que pasa, para lo cual las labores de inteligencia y de investigación se vuelven cruciales.
Enlace copiado
Enlace copiado
El accionar criminal se ha vuelto cada vez más invasor y destructivo, y además se mueve con creciente voluntad de ganarle terreno en todos los sentidos al desempeño de las autoridades legalmente establecidas. Este hecho era totalmente previsible porque hay que tener en cuenta que los gestores delincuenciales son hoy organizaciones del crimen, que actúan como tales en el más técnico sentido del término. Ya no son bandas dispersas sino estructuras orgánicas, lo cual ha puesto la situación nacional en un nivel crítico que, en muchos sentidos, es un fenómeno sin precedentes. Hubo una guerra, es cierto, que era una lucha armada por el poder político; pero hoy lo que hay es una confrontación sangrienta desatada por grupos que lo que buscan es el control social fuera de la ley.

Actualmente, el estado de calamidad en que se encuentra el ambiente por efecto de este pulso de fuerzas entre la ley y el crimen está haciendo que se haya entrado ya en el ámbito de las medidas extraordinarias, que también están a prueba porque ya el punto no es simplemente institucional sino que se refiere a la supervivencia del sistema de vida. En tal sentido, uno de los elementos vitales para que la ley pueda ir ganando la partida en los hechos se refiere a la efectividad del trabajo de las instituciones, y muy en especial de aquéllas que están en la primera línea de la lucha. Y es que de poco servirían las estrategias y las acciones, por bien concebidas y articuladas que estén, si los instrumentos para darles vida y sostenimiento carecen de la capacidad y de la fortaleza que se precisan.

Los roles tanto de la Fiscalía General de la República como de la Policía Nacional Civil son realmente cruciales para hacer posible que la ley se imponga en el terreno; y en las condiciones actuales, cuando el accionar del crimen organizado se ha vuelto una lucha abierta contra todas las formas de autoridad, se hace todavía más imperioso que las fuerzas del orden estén debidamente habilitadas para cumplir con sus responsabilidades elementales.

Y hay que tener en cuenta que perseguir la criminalidad activa no sólo es una tarea en el terreno, sino que implica, de manera sustancial, tener conocimiento pleno y actualizado de lo que pasa, para lo cual las labores de inteligencia y de investigación se vuelven cruciales. Puntualicemos que la Constitución de la República establece de manera inequívocamente mandatoria que corresponde al Fiscal General de la República “Dirigir la investigación del delito con la colaboración de la Policía Nacional Civil en la forma que determine la ley”.

Aquí estamos hablando de fortalecimiento en todos los órdenes institucionales, lo cual significa reforzar de manera constante las correspondientes estructuras de la institucionalidad, garantizar la debida formación progresiva de todo el personal y contar con los recursos científicos y tecnológicos adecuados en todo momento a las funciones que se realizan. Y esto exige contar de manera oportuna con los apoyos financieros pertinentes.

Dicho fortalecimiento sólo cumplirá su función si las líneas de trabajo están marcadas por la voluntad de poner el imperio de la ley por encima de todo. En estos momentos hay buenas señales al respecto, y habría que seguirles la pista para asegurar continuidad.

Tags:

  • violencia
  • corrupcion
  • justicia
  • criminalidad

Lee también

Comentarios