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Los Acuerdos de Paz y el profesor de Estudios Sociales

Los programas de estudio de Bachillerato del sistema educativo nacional indican a los profesores de Estudios Sociales que deben acompañar a sus estudiantes para que aprendan a conocer, investigar, analizar y tomar una actitud crítica frente a sucesos de la historia política reciente de El Salvador, enmarcada desde la firma de los Acuerdos de Paz el 16 de enero de 1992, hasta el presente.
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Los programas señalan que los estudiantes deben ser capaces de valorar las implicaciones de la firma de estos acuerdos y su cumplimiento para la consolidación del sistema democrático salvadoreño.

Estamos frente a una enorme responsabilidad del profesor de Estudios Sociales que lo obliga a conocer a fondo la realidad socio-política del país y a saber utilizar las herramientas idóneas para que el estudiante saque sus propias conclusiones sobre cada uno de los momentos políticos que va viviendo el país, sin salirse del marco de su profesión como maestro y con el cuidado de no convertirse en un agitador político.

Los programas de estudio no se quedan en los Acuerdos de Paz, continúan con temas como “Herencias de dos décadas de guerra y paz: modificación de la estructura familiar, migraciones, remesas y violencia social”, que demandan del maestro tocar aspectos sensibles como el de los tres últimos mandatarios del país cuestionados por malversación de fondos; alcaldes y concejos municipales acusados de enriquecimiento ilícito; migraciones forzadas de campesinos debido a la amenaza de las pandillas; el equilibrio de poderes en el sistema democrático salvadoreño, etcétera.

Los padres de familia le confían al profesor de Estudios Sociales un grupo de estudiantes para que durante 200 horas cada año le ayude a saber leer la realidad del país, se le cree conciencia y compromiso frente a los problemas políticos, económicos, sociales, ecológicos y culturales presentes en la sociedad y lo lleve a participar de manera crítica y responsable.

El objetivo principal de esta asignatura es la formación de ciudadanos y ciudadanas con visión histórica, ideales democráticos, sentido de pertenencia a una nación y con competencias que les permitan actuar en su entorno y transformarlo, dice el programa de estudio.

El maestro debe, por tanto, saber leer la realidad del país, saber discernir entre lo trascendental y lo coyuntural, tener claro con qué clave ayuda al estudiante a leer los acontecimientos actuales: ¿Con clave de pasado, con clave de presente o con clave de futuro? ¿Con clave religiosa? ¿Con clave de izquierda o con clave de derecha?

El profesor de Sociales debe guardar en la gaveta más escondida del escritorio su carné de filiación partidaria o religiosa (si lo tiene) y convertirse en el promotor de un auténtico debate sobre temas que suelen estar fuertemente cruzados por vertientes ideológicas.

El debate, el método de proyectos, la investigación acción, el análisis de casos, mesas redondas, entrevistas, son recursos metodológicos cuyo éxito depende de una rigurosa planificación del docente y un manejo profesional y ético.

Sin duda, la asignatura Estudios Sociales ha dejado de ser la materia que, en la jerga de los docentes, se apodaba como “choteales” y ha pasado a ser la disciplina más importante en la formación de una generación de jóvenes que busquen nuevos y mejores rumbos para este país; y sus maestros, los llamados a asumir tal compromiso.

Tags:

  • enriquecimiento ilicito
  • migracion
  • pandillas
  • acuerdos de paz

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