Los “Panama Papers” y El Salvador

El Salvador no escapó del escándalo mundial generado por la difusión de la información confidencial contenida en los once millones de documentos “hackeados”, a una firma de abogados en Panamá, filtración que se ha conocido mundialmente como los “Panama Papers”.
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Esa situación volvió a poner en la palestra pública la discusión sobre la legalidad de realizar operaciones en territorios y países conocidos comúnmente como “Paraísos Fiscales”.

En términos breves, y desde la perspectiva del “deber ser”, un paraíso fiscal es un territorio o Estado que se caracteriza por aplicar un régimen tributario especialmente favorable a los ciudadanos y empresas no residentes, que adquieren compañías en el mismo, con el propósito de hacer inversiones. Típicamente estas ventajas consisten en una exención total o una reducción muy significativa en el pago de los principales impuestos, así como el secreto bancario, cuando las operaciones desarrolladas por las compañías previamente adquiridas en tales territorios no se llevan a cabo dentro de dicho país.

La figura más utilizada es mediante la creación de entidades “offshore”, lo cual literalmente significa “fuera de la costa”, pero en términos legales se refiere a empresas o sociedades constituidas fuera del país de residencia del inversionista, lo cual no ocurre por mera casualidad, sino cuando los empresarios perciben que la carga fiscal o el riesgo para sus capitales es mucho mayor en sus países de residencia.

Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, cuatro factores clave son utilizados para determinar si una jurisdicción es un paraíso fiscal: Si la jurisdicción no impone impuestos o estos son solo nominales. Si hay falta de transparencia. Si las leyes o las prácticas administrativas no permiten el intercambio de información para propósitos fiscales con otros países en relación con contribuyentes domiciliados en ellos. Y si se permite a los no residentes beneficiarse de rebajas impositivas.

Una característica de un paraíso fiscal es que en el mismo suelen convivir dos regímenes fiscales: por un lado, el que afecta a los residentes y empresas locales, los cuales están sujetos al pago de impuestos como en cualquier otro país y, por el otro, el de los no residentes, que gozan de ventajas fiscales y suelen tener prohibida cualquier actividad económica o de inversión dentro de su territorio. Para ello, usualmente se cuenta con legislación e instituciones especialmente reservadas a los no residentes.

La presión de diversos organismos internacionales, especialmente la OCDE y el GAFI, ha conseguido que, en los últimos años, muchos paraísos fiscales hayan accedido a hacer ciertas concesiones en materia de intercambio de información, especialmente en lo relativo a la colaboración en el esclarecimiento de delitos graves. También el sector bancario aplica ahora estrictas políticas de identificación de sus clientes. No obstante, en muchos casos la opacidad de estos territorios todavía es importante, así como lo son sus ventajas fiscales. Esto es aprovechado por sectores muy diferentes de la economía, desde ahorradores privados, pasando por inversores, servidores públicos, empresas de importación y exportación, hasta grandes multinacionales, bancos y aseguradoras.

Desde luego que no se puede condenar a priori la utilización de este tipo de empresas, ni las actividades desarrolladas por ellas; su utilización no es “per se” sancionable. Eso sí, estamos seguros que los “Panama Papers” han dado un giro de tuerca a la percepción de los Gobiernos y ciudadanos respecto a las inversiones internacionales en países con legislaciones y regímenes tributarios percibidos como preferenciales.

Para El Salvador, esperaremos muchas sorpresas derivadas de estas revelaciones: desde fortunas desconocidas de ciudadanos sin historial productivo, hasta sospechosas inversiones internacionales hechas por particulares, funcionarios y exfuncionarios. Estamos seguros que las revelaciones derivadas de estos documentos mantendrán a más de alguno desvelado en las próximas semanas. Estaremos pendientes de lo que surja.

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