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Los devastadores efectos de la depresión y de la crisis económica mundial en las pequeñas economías de Centroamérica. ¿Qué hacer? (III)

La economía mundial podría contraerse más del 10 %.

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Alberto Arene

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Con las dimensiones de la caída de la producción, el empleo, y las cadenas de suministro, y del consumo y la demanda agregada, la economía mundial podría contraerse más del 10 % y el comercio global un tercio en 2020, disparándose el déficit fiscal y las deudas públicas para financiarlos, a niveles que se aproximan al 300 % del PIB mundial.

El crecimiento de la liquidez para contrarrestar el desplome de la producción y del consumo no podría contarrestar por demasiado tiempo la caída de la demanda agregada, disparando la masa monetaria frente a una producción contraída, presionando el alza de precios de los bienes y servicios; aún más si los gobiernos y sus bancos centrales sucumben a la creciente tentación de emisiones inorgánicas crecientes para financiar déficits fiscales cada vez mayores.

En el primer cuarto del año la economía de China se contrajo 9 %, y en el segundo cuarto la economía de EUA podria caer hasta 38 %, mientras en Alemania la caída podría alcanzar el 9 % al concluir el año. El alza del 20 % del desempleo en EUA podría reducir a la mitad las remesas familiares del CA-4 con la consecuente caída del consumo y de la demanda, de las importaciones y de las exportaciones de cada país, reduciendo crecientemente el comercio intrarregional, encogiéndose la economía, y el ingreso tanto de los Estados como de las familias.

Las dimensiones de los impactos económicos, comerciales, fiscales y financieros son de tal magnitud en todo los países al mismo tiempo, que son acompañados de una percepción cada vez más generalizada: que la tormenta es demasiado grande y perfecta, y que es relativamente poco lo que pueden hacer los gobiernos, las micro, medianas y buena parte de las grandes empresas, el sector informal y los ciudadanos en condiciones económicas y sociales precarias, para contener o minimizar sus devastadores efectos en esta región económica, social y ambientalmente tan vulnerable.

No obstante dimensionar el peso relativo y la jerarquía de los efectos causales en la producción y el empleo, en el comercio, y en la situación fiscal y financiera, a nivel global, regional y nacional, algunas cosas se pueden hacer con las pequeñas economías y naciones de Centroamérica.

1. La normalización progresiva de la actividad económica estará determinada por la contención de la pandemia, lo que conlleva prolongar y fortalecer la cuarentena, el distanciamiento social y el cierre de los países hasta llevar el número de infectados a su mínima expresión. Solo entonces se podrá comenzar a regresar al trabajo y a la producción, al comercio y al transporte nacional e internacional, a la normalización progresiva de la cadena de suministros, al pago de proveedores, cuentas y deudas vencidas, y a la promoción de inversiones privadas nacionales e internacionales.

2. Si las grandes naciones enfrentan limitaciones para lidiar con la crisis económicas, menos lo podrán hacer las economías centroamericanas si sus gobiernos no se unen y coordinan para gestionar con EUA, y los organismos multilaterales financieros, condiciones para lograr la moratoria y reestructuración de sus deudas, y la consecución de recursos frescos por varios miles de millones de dólares. Esto supone formular un plan y nombrar a representantes con experiencia y accesos a los tomadores de decisión en el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, y con los principales acreedores de dichas instituciones.

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