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Los doctores Basagoitia

Me remonto a Santa Ana. La ciudad que ha visto el acontecimiento de cuatro hermanos, que independientemente uno del otro, se dedicaron a estudiar y a ejercer medicina.
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Cualquiera pensaría que se fueron siguiendo o copiando el uno al otro; pero la verdad es que cada uno tiene una especialidad distinta y la ejerce de corazón y pasión.

Han sido muy destacados en sus ramas, les sobra y convergen en la calidad de ética, moral, ciencia y dedicación a los pacientes.

Muchas generaciones que hemos pasado tuvimos la bendición de compartir y aprender de tremendos servidores a la ciencia y al prójimo. Como santaneco y en mi formación de medicina, los conozco como excelentes ciudadanos, padres de familia y ejemplares profesionales, aportando sus mejores detalles de experiencia, legado a la enseñanza y como dije antes ningún amago de faltarle a la ética.

Tuve la oportunidad de convivir más con el cardiólogo (Mario) y con el urólogo (Sigfredo). Y del internista (Simón) que internacionalmente fue muy destacado, durante mi internado y año social, leíamos los “Journals” que le enviaba a su hermano el cardiólogo.

De ellos siempre vi con mucho brillo la buena disposición de enseñar el arte, con la delicadeza humana que les caracteriza. El geriatra (Rafael) fue y ha sido el pilar de generaciones de pacientes adultos mayores.

Es de admirar que cuando se les menciona, a todos se nos dibuja una sonrisa de agrado al recordarles.

La investigación ha sido una gran fortaleza en ellos. Cabe mencionar algunas meritorias publicaciones en cardiología, proveniente del Dr. Mario Basagoitia (cardiólogo), como la absorción de Captopril vía sublingual.

De hecho cambió el manejo de la crisis hipertensiva a nivel mundial. También la descripción de la miocardiopatía dilatada hereditaria.

Cuando fue nombrado “Médico del Año”, galardón que una comisión se preocupara de ver quién era el elegido, me comentaron que fue como coro celestial, nombrar al Dr. Mario Basagoitia. “El médico del año” 1993.

La simpatía del Dr. Sigfredo Basagoitia (urólogo) y los casos que tenía que resolver quirúrgicamente en el hospital San Juan de Dios de Santa Ana, que solo alguien con la mano de Dios, y con la actitud que lo caracteriza sacaban adelante a sus pacientes. Nunca ha pasado por una sala o pasillo hospitalario sin dejar una píldora característica de alegría, que solo los que lo conocemos sabemos.

Cuatro caballeros que son ejemplo de servicio a esta patria, y lo siguen haciendo con mucha rectitud para el bien, el arte de la salud de esta tierra.

Tags:

  • medicina
  • vocacion
  • etica
  • enseñanza

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