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Los gritos del silencio y la tiranía

Si hay algo a lo que los tiranos le temen es al grito de su pueblo. Por eso se esfuerzan por cualquier medio para que la oposición se debilite y que desde la sociedad civil se minimice el impacto de su voz. Necesitan de la división de quienes se les oponen; y para ello los ridiculizan, minimizan y desprestigian; compran voluntades en los otros partidos políticos y hacen alianzas perversas con quienes lo permiten, a través del fraude, la extorsión y el soborno; para volver a denigrar al final, a quienes limpiamente les contrarían.
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Los métodos son muchos y los perfiles de los tiranos se disfrazan en una amplia gama de maquillajes y caretas: desde el abuelo cariñoso, vestido de blanco, que en campaña dice que respetará la Constitución cuando llegue al Poder y luego amenaza a la Sala Constitucional y advierte que llamará a sus hordas para que ataquen; hasta el muchacho que desfila en patineta y que al meterse al ruedo, afirma que hará la diferencia con una “nueva forma de hacer política”, pero que al final se rodea de un ejército de troles, amenaza a sus enemigos y se asesora de oscurísimos personajes pagados con dineros aún más oscuros, cuya misión primaria es el ataque y desprestigio de quienes se oponen a la nueva tiranía que se oculta con la piel de las ovejas.

Los métodos, digo, son muchos; y los escenarios diversos; lo mismo aparecieron hace años en Haití y en buena parte de los países latinoamericanos, asiáticos y africanos, que en la Europa de Hitler o posteriormente en la Yugoslavia de Milosevic o en Ucrania; y recientemente en la dictadura de Maduro o de Ortega. Pero lo que debe preocuparnos sobre todo es que ya en nuestra tierra se dibujan, cada vez con más fuerza, los esbozos de una tiranía de partido que responderá con un descomunal ataque ante cualquiera que pretenda elevar el grito contra ellos.

Desde hace varios meses he venido insistiendo en la importancia que los movimientos ciudadanos se manifiesten, pacífica pero decididamente; y que hagan ver a aquellos que no creen en la democracia, que todo un Pueblo, incluyendo a la mayor parte de quienes votaron por el FMLN, no permitirá que se apropien del Estado y que consoliden su proyecto.

Creemos en la República y en los principios que la sustentan y cada vez con mayor fuerza gritaremos por la libertad. No nos deberá importar lo que en su odio digan, ni que en nuestro orgulloso afán, nos llamen necios; y si amenazan perseguirnos, ¡que nos hagan!, porque la verdad, no puede ser callada; y ha de continuar en boca de otros que nos sucedan, cuando ya nos hayamos ido, como antes fue dicha por quienes nos precedieron.

Hace unos 10 días, de manera espontánea, un grupo de ciudadanos reunidos en el “Movimiento Libertad” decidimos hacer una convocatoria para protestar contra la política exterior y los desaciertos del gobierno; y sin recursos monetarios pero con la valentía de personas honestas, pronto se fueron sumando otros, como “Avancemos”, “uno más uno” y “ES Libre”, además de emprendedores de los mercados, veteranos de la Fuerza Armada y sindicados independientes; y nos reunimos en un redondel en donde llegamos cientos de salvadoreños de buena voluntad y cantamos el himno nacional y oímos de los problemas que viven nuestros compatriotas y finalmente elevamos una plegaria al cielo, al grito de “viva El Salvador”, mientras soltábamos globos azul y blanco: mil de ellos fueron al cielo esa tarde; y otros muchos miles se les sumarán en próximos eventos, porque los tiranos callan cuando el pueblo habla; y al unísono se eleva la voz de lo que antes fuera los gritos del silencio y que hoy y por siempre será el grito de ¡LIBERTAD!
 

Tags:

  • FMLN
  • democracia
  • tirania
  • libertad

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