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Los mapas del hambre

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[email protected] de LA PRENSA GRÁFICAEl mundo se ve dividido en dos partes, la noroccidental sin color alguno y la del resto con colores que van cambiando tonalidad del verde al rojo. Se trata del mapa del hambre. El rojo y el anaranjado se extienden por África subsahariana y el sur asiático.

En 2015, un total de 193 países se comprometieron a eliminar el hambre en 15 años, en 2030. Es el segundo de 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible: Terminar el hambre, lograr seguridad alimentaria y nutrición mejorada, y promover agricultura sostenible.

En el marco del proyecto “Acabar el hambre rural”, la Brooking Institution ha publicado su reporte de seguimiento y la base de datos de 152 países. La conclusión a la fecha es que ha habido algunos éxitos y reformas individuales efectivas, pero hay poca evidencia de que los gobierno de los países desarrollados y en desarrollo se estén movilizando para hacer del fin del hambre una realidad y que la meta se está alejando en el horizonte.

Según los datos de la FAO, las personas desnutridas en el mundo aumentaron en 2016 de 777 millones a 815 millones. El reporte de la Brooking señala que, al ritmo del progreso actual, en 2030 el 25 % de niños en los países de bajo ingreso sufrirán de baja talla. Un indicador que refleja las prioridades del gasto del Gobierno en la agricultura ha estado disminuyendo en los años recientes y el proteccionismo aumentando: en 2016 se introdujeron 1,124 barreras no arancelarias agrícolas.

Según el mapa, el hambre es más dramática, en tonalidad roja, en Eritrea, Etiopía, Somalia, Níger, Malí, Sierra Leona, Burkina Faso, República Central Africana, Liberia, Mozambique, Madagascar y Zambia, con indicadores superiores a 70.

En Corea del Norte, en tensión política con Estados Unidos por la construcción y las pruebas de misiles balísticos intercontinentales (IBM) con ojivas nucleares, el hambre es anaranjada con un índice de 57. Siria e Irak, escenarios de la guerra con EI, muestran indicadores de 46 y 45, respectivamente. Myanmar y Bangladesh, con la crisis humanitaria de los refugiados rohinyás que han huido de Myanmar, alcanzan índices de 56 y 50. Por otro lado, casi cuatro décadas de intenso crecimiento económico en China han llevado la tonalidad del hambre a verde y el índice a 19.

En América Latina solo Bolivia es anaranjado, con un índice de 52. Guatemala y Honduras tienen color amarillo, con indicadores de 47 y 42, respectivamente. El Salvador es verde claro, con índice de 37; y Costa Rica con 23, el menor índice en Centroamérica.

El reporte muestra que, aunque con bastante dispersión, aquellos países en donde la prioridad política y las políticas económicas para la agricultura son más intensas, las necesidades de acceso a alimentación y la mala nutrición disminuyen. Es obvio, por otra parte, que un crecimiento económico sostenible es fundamental para reducir el hambre.

Entonces, políticas económicas que faciliten el crecimiento económico sostenible y políticas agrícolas y sociales que prioricen la alimentación de los desaventajados podrían volver más viable alcanzar la meta de eliminación del hambre.

Estas deberían incluirse en los acuerdos políticos de los que se habla en estos días. Acordar una estrategia creíble de mediano plazo, junto al acuerdo fiscal, para eliminar el hambre en El Salvador y ponerle candado a su ejecución.

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