Los misiles de Corea del Norte: ¿Qué haría John F. Kennedy?

Cuando todo Estados Unidos se encontraba disparando fuegos artificiales en conmemoración de su fecha emblemática de independencia, el 4 de julio, al otro lado del mundo Corea del Norte acababa de celebrar un espectáculo similar pero con la prueba de un misil intercontinental. La tensión ha aumentado con las intervenciones en las reuniones que se desarrollan en Naciones Unidas donde el presidente Donald Trump ha declarado que Corea del Norte sigue siendo “muy hostil y peligrosa para Estados Unidos”, añadiendo que ese país es “una vergüenza para China”, al afirmar que Pekín está fracasando en su presión al régimen de Kim. Por otro lado, el ministro de relaciones exteriores norcoreano, Ri Yong-Ho, ha dicho que un ataque a Estados Unidos es inevitable

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La realidad es que Kennedy no haría algo diferente a lo que está haciendo Donald Trump, optaría por la vía diplomática y presionaría a los aliados de Corea del Norte para que le retiren el apoyo y la aíslen aún más. Ya Trump probó algunos de sus juguetes militares hace unos meses cuando dio respuesta al ataque químico en Siria, pero esta vez no obrará de manera reaccionaria. Donde Kennedy confía en su instinto político, el presidente Trump depende en gran medida de sus asesores militares para guiarlo en los enredos extranjeros. Este enfoque podría ser peligroso si no explora una solución política más completa para resolver el atolladero con Corea del Norte.

Este análisis retrata una situación de tensión internacional que por trece días mantuvo al mundo al borde de la Tercera Guerra Mundial, luego de que Estados Unidos identificó misiles de mediano alcance colocados por los soviéticos en la isla de Cuba.

Una vez identificado el problema a través de las fotografías captadas por aviones de reconocimiento que sobrevolaban la isla, la solución de la crisis se alimentó de la experiencia, el conocimiento y la técnica de varios sectores influyentes en Washington: los políticos, los militares y la clase intelectual. La crisis política a la cual se trató de dar una solución diplomática, con el transcurso de los días esta opción se desvanecía y cada vez parecía más inminente la opción militar, que potencialmente desencadenaría un conjunto de reacciones de impacto global. La situación fue manejada de manera racional buscando la opción de menor costo político para la administración Kennedy y la que brinde resultados en un corto plazo.

En términos de la política, Kennedy estaba instaurando su propio mecanismo de lenguaje diplomático, un nuevo vocabulario, mientras los militares proponían el ataque. Sin embargo, la opción diplomática es descartada luego de la reunión con Robert Kennedy ya que esta llevaría más de 14 días en completarse. Ahora las nuevas opciones del presidente son: ataque aéreo quirúrgico (localizado), ataque aéreo a las defensas cubanas y la última, invasión. Mientras tanto impone un bloqueo marítimo y le llama cuarentena para que no sea considerado acto de guerra. Parece que los militares tratan de llevar a Kennedy a una emboscada política. La operación militar disuasiva en el mar la disfrazan de una operación de ejercicios militares.

Con la promesa norteamericana de no invasión, Cuba terminó ganando la crisis, también el mundo se libró de otra gran guerra. ¿Qué busca Corea del Norte con estas acciones? ¿Es una provocación o solo un país que fortalece sus mecanismos de defensa? Si tienes algunas ideas cuéntanos sobre ellas en la sesión de comentarios.

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