Los otros quince

Al momento de redactar nuestra columna aún no conocíamos los resultados de las elecciones desarrolladas este pasado sábado, en las que los abogados tuvimos el privilegio de elegir a candidatos a consejales del Consejo Nacional de la Judicatura (CNJ) y magistrados de la Corte Suprema de Justicia.
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Cualquiera haya sido el resultado, lo cierto es que FEDAES, las asociaciones de abogados, los profesionales postulados, los abogados que acudimos a ejercer nuestro sufragio, y los muchos estudiantes de derecho que voluntariamente se prestaron a colaborar con el normal desarrollo de las elecciones, ya cumplimos con nuestra parte.

Dada la estructura del actual proceso de selección de magistrados, ahora es el turno del CNJ. Le corresponde ahora a esta institución elegir a otros 15 candidatos que junto con los que ya hemos elegido los abogados, formarán el listado definitivo que deberá remitirse más adelante a la Asamblea Legislativa.

Es por eso que ahora queremos referirnos al rol que esperamos desempeñen las vigentes autoridades del CNJ. Damos por descartado que se repita la irreflexiva e ilegítima idea que anteriores autoridades del CNJ tuvieron de auto postularse; sabemos que nada parecido a eso sucederá esta vez.

A lo que queremos referirnos es al proceso que utilizará el CNJ para elegir a esos otros 15 candidatos. En el pasado nunca ha trascendido cuáles han sido las razones por las que se ha elegido a unos y se ha descartado a otros; nadie ha conocido cuáles han sido los atributos y cualificaciones que ha encontrado el CNJ en los profesionales que elige y eso ha dado lugar a que –con honrosas excepciones– el listado del CNJ esté conformado por abogados que de manera evidente no cumplen con los requisitos necesarios para ser magistrado de la Corte Suprema de Justicia.

Hace 3 años precisamente reflexionábamos sobre el listado que en el año 2012 había presentado el CNJ, y hacíamos ver que la manera en que la elección había sido realizada fue un completo misterio, por lo que no había que especular mucho para caer en la cuenta que el proceso seguramente se manejó con los mismos vicios de antaño tantas veces denunciados, y de ahí los resultados tan preocupantes.

También hacíamos ver que no obstante varias instituciones solicitaron de manera enfática que ese proceso se manejara de forma transparente, solicitaron que la ciudadanía pudiera tener exacto conocimiento de los criterios y procedimientos adoptados, y solicitaron que la decisión que se tomara estuviera –como la de cualquier funcionario público– debidamente fundamentada, tales solicitudes habían sido ignoradas por el CNJ.

No queremos que eso vuelva a pasar. No podemos permitir que se continúe privilegiando la incapacidad, la corrupción, la impunidad y la vulneración a los principios con que fue concebida la reforma constitucional con la que se estableció el presente régimen de elección de magistrados de la Corte Suprema de Justicia.

Es por eso que desde ya hacemos un vehemente llamado a las autoridades del CNJ para que rompan con el oscurantismo que ha caracterizado a las elecciones en el pasado, para que sienten el precedente de transparentar este proceso de elección y para que utilicen criterios verdaderamente objetivos para seleccionar a unos y descartas a otros.

Nos unimos a quienes abogan por exigirles que motiven sus decisiones, que nos expliquen qué es lo que han visto en cada uno de los 15 profesionales que van a elegir y que expliquen por qué otros no reúnen esas características. No se dejen llevar por la inercia de los anteriores procesos sino que, por el contrario, rompan con las prácticas que han venido dando resultados desafortunados.

Corresponderá después a la Asamblea Legislativa hacer lo mismo y entonces, como hoy lo hacemos con el CNJ, también les exigiremos transparencia y rendición de cuentas.

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