Los “paraísos fiscales” pueden pagar los costos del desarrollo sostenible mundial

Comunicador socialEl costo de lograr el desarrollo sostenible es de alrededor del 3 % de la producción mundial o $3 billones al año, asegura Jeffrey D. Sachs renombrado profesor de economía, asesor sénior de la ONU y columnista sindicado cuyas columnas mensuales aparecen en más de 100 países.

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El New York Times lo llamó “probablemente el economista más importante del mundo” y Time Magazine “el economista más conocido del mundo”. Él concluyó que tenemos suficiente dinero para financiar la Red de Soluciones de Desarrollo Sostenible (SDSN) de las Naciones Unidas, si estamos dispuestos a ajustar nuestras prioridades y trabajar de manera significativa.

El SDSN movilizaría la experiencia científica y técnica de la academia, la sociedad civil y el sector privado en apoyo de la resolución de problemas de desarrollo sostenible a escala local, nacional y global. “Esta Red de Soluciones acelerará el aprendizaje conjunto y ayudará a superar la compartimentación del trabajo técnico y normativo mediante la promoción de enfoques integrados a los desafíos económicos, sociales y ambientales interconectados que enfrenta el mundo”.

Si dividimos la riqueza del mundo por igual, dice Sachs, hay un promedio de $17,000 en este planeta por persona, que es más que suficiente para vivir de manera sostenible. “La violencia, los conflictos, el gasto militar y de seguridad, la pérdida de vidas cuestan al mundo $13 billones / año. Mientras que el costo de lograr el desarrollo sostenible es de alrededor del 3% de la producción mundial, o $3 billones al año”.

Por su lado el grupo de los 77 que representan a más de 130 países en desarrollo ha propuesto en Naciones Unidas la creación de un organismo intergubernamental que contribuya a solucionar los problemas del fragmentado sistema tributario mundial y cómo enfrentar la elusión y la evasión fiscal que requiere de una solución global.

El sistema tributario internacional se traduce en un complejo entramado de convenios fiscales bilaterales y reglamentos nacionales y regionales, en el que la única forma de ordenar la complejidad, confusión e inconsistencia es negociar un acuerdo global dirigido por un organismo tributario mundial. Actualmente la Organización para Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), conocida también como el “Club de los países ricos”, ha adoptado decisiones sobre lo que denomina normas globales de fiscalidad y transparencia; sin embargo, la trayectoria de este organismo demuestra que no se tiene en cuenta los intereses de los países en desarrollo por lo que sus decisiones han tenido un impacto negativo para más de 100 países en desarrollo que han sido excluidos de la toma de decisiones, pero que deben acatar las normas. Para asegurarse de ello la OCDE cuenta con mecanismo como el Foro mundial y el marco inclusivo, que no constituyen una mesa de negociación sino de implementación.

La propuesta es que para solucionar la crisis tributaria mundial, acabar con la evasión y elusión de impuestos internacional, reclamar los miles de millones de ingresos perdidos que pueden solventar los costos del desarrollo sostenible y equilibrar los desbalances sociales y económicos del mundo y la protección del medio ambiente, habrá de crearse y ejecutar esta organización que norme las políticas fiscales mundialmente.

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