Los sesenta y seis

Si los 66 votos de ARENA y del FMLN demostraran capacidad y voluntad para ponerse de acuerdo, sorprenderían a propios y ajenos. ¿Será posible en el período 2015-2018?
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Han pasado 18 días y aún no se conoce el resultado del escrutinio final. Mientras esto sucede, los actores político partidarios se han lucido en todos los medios. Entretiene escuchar sus declaraciones poco moderadas; entretiene conocer sus acusaciones poco responsables; entretiene ver y analizar las reacciones que tienen al conocer el conteo casi final del escrutinio. Cambian caras históricas. Entraron nuevas caras. Y entre una y otra declaración, supongo que se tiene suficiente información para tomar conciencia sobre las debilidades del sistema político electoral y la fortaleza de la democracia.

Hay que hacer distritos electorales, hay que cambiar la fórmula para que las fracciones y los quebrados no generen angustias a los candidatos, hay que revisar los tiempos electorales, hay que modernizar el Tribunal Supremo Electoral y hay que ocuparse por elegir magistrados que estén a la altura de las circunstancias. Esto y más merece el país y nuestra democracia. Hemos avanzado pero ¿los funcionarios electos popularmente tendrán capacidad de proponer, de tomar decisiones para dinamizar y fortalecer la democracia y la economía? Mientras se siente la respuesta, los ciudadanos seguramente seguirán siendo muestra de paciencia y esperanza.

De paciencia porque a pocos les sorprende lo que ha pasado. Los sucesos confirman la capacidad que tienen y los intereses que prevalecen. Esperanza porque los resultados finales que se han adelantado ponen en aprietos a la dirigencia de los partidos políticos y a los que ocuparán cargos en la Asamblea Legislativa en representación de los intereses de la población de cada uno de los departamentos del país. El voto por rostro los identifica y compromete.

De paciencia y tolerancia porque a ninguno se le concedió la mayoría como solicitaban públicamente sus dirigentes. Por más propaganda electoral para hacerse la vida fácil, a nadie se le dio mayoría. La gente distribuyó el poder y quiere un gobierno republicano, democrático y representativo con todo lo que esto significa y con todo lo que no significa. La sabiduría popular es sabiduría aunque se demuestre cíclicamente.

Con las cifras preliminares, el ciudadano otorga mayoría calificada a dos partidos políticos. Los votos de ARENA y del FMLN pueden sumar sesenta y seis votos y con esto es suficiente para ratificar reformas constitucionales; ratificar préstamos y tratados internacionales; reconsiderar vetos presidenciales; elegir o destituir magistrados en la Corte Suprema de Justicia, la Corte de Cuentas; elegir y destituir fiscal y procuradores. Con los cálculos preliminares, los partidos políticos pequeños se quedan con dieciocho votos. Y con esto no hacen mucho. La gente común y corriente no es militante pero tiene criterio propio, lo ejerce, hace silencio, espera, observa y valora. Y estamos en espera del escrutinio final.

¿Qué pasará si estos son los resultados del escrutinio final? Muchos, y con sobrada razón, podrán decir que nada diferente a lo que hemos tenido; que cada uno seguirá jalando para su propio beneficio porque seguirán peleando privilegios y olvidándose del mandato constitucional que tienen.

Ciertamente, ese es el riesgo. Pero ¿qué pasaría si nos sorprenden con una actuación totalmente diferente a la que han ejercido y fortalecido en el pasado? Seguramente responderían a la esperanza que la gente tiene: tarde o temprano alcanzarán madurez y seriedad políticas dándole al país, a la sociedad, a los ciudadanos y a los extranjeros, señales de confianza para la gobernabilidad democrática. ¿Ilusión sin fundamento?

¿Qué se necesita para sorprender? Desde mi perspectiva, objetividad, realismo, sinceridad y consistencia en la definición de una agenda de 3 a 5 temas de país con no más de 3 subtemas para cada uno. Esto exige conocimiento, criterio propio y priorización. ¿Qué se necesita? Método de trabajo. No se vale llegar a conversar con agenda abierta, tomar café, retirarse y volver a lo mismo. El método debe dar resultados concretos en tiempos definidos. Cada quien desarrolla su propuesta, la pone en común y en conjunto se produce una nueva.

¿Qué se necesita? Voluntad y perseverancia demostrando los atributos que la Constitución le exige a la educación. ¿Qué se necesita? Capacidad de negociación y de concertación. Y esto significa ceder y conceder. ¿Qué se necesita? Asumir compromisos y mantenerlos para lograr objetivos definidos de manera compartida.

Si los 66 votos de ARENA y del FMLN demostraran capacidad y voluntad para ponerse de acuerdo, sorprenderían a propios y ajenos. ¿Será posible en el período 2015-2018?

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