Madre de todos los pueblos

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Héctor Mauricio Arce Gutiérrez - Abogado, colaborador  de LA PRENSA GRÁFICA

Héctor Mauricio Arce Gutiérrez - Abogado, colaborador de LA PRENSA GRÁFICA

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¡La Virgen también ruega por nosotros hasta el final! En el Día de la Madre un deseo de bienestar para todas ellas con su familia, las que ya no están, las de hoy y las madres del futuro.

1. Cosas de madres: las abuelitas como la Chabelita Gutiérrez tenía sus dichos, me decía Pedro Urdemales, me pregunto por qué. Con mi madre, Carlota Gutiérrez de Arce, y el resto de parientes cercanos vivimos mucho tiempo en la calle Lara del barrio de San Jacinto. La muchacha que ayudaba en los oficios de casa tenía vacación el domingo y por eso doña Carlota iba de compras a las 7 de la mañana a la tienda de la esquina de la que era dueña doña Raquel Gómez de Morales, tía del famoso basquetbolista Napoleón (el Mango Gómez) quien fue alcalde de San Salvador. A mi madre le preguntaba doña Raquel dónde era la fiesta porque mi madre iba bien arregladita con sus zapatos de tacón y ella respondía: no hay ninguna fiesta y me quieren ver como una vecina con chancletas y desarreglada.

2. Cuando en 1955 entré a la Universidad de El Salvador a estudiar Derecho me "peloniaron" los que ya estaban de alumnos y fue entonces cuando mi madre me llevó a presentar a doña Elvira quien había sido su maestra durante la primaria; estando frente a doña Elvira ella le preguntó qué le pasa a este muchacho y doña Carlotita apachándole un ojo le dijo "dice que va a ser abogado", a lo que doña Elvira reaccionó tocándome la cabeza y dijo: "Si sos tan coco como tu mamá, serás un gran abogado".

3. También iba al mercado los domingos a comprar sopa de pata y ya cuando llegaba a la casa decía: "señoras chuchas me dieron poquita sopa por las diez bolas que les pagué". En el patio de la casa había árboles de mango, de majonchos y aguacates y casi siempre me decía: "vaya, Mauricio, con esta vara cortame los majonchos, los aguacates y los mangos que estén madurones". Con la ayuda de la abuelita preparaban el almuerzo y la cena y la Chabelita al compás de fumarse su pata de cabra decía: "ya son las 6 de la tarde y todos a dormir". Como el que escribe estas líneas tenía unos 15 años salía a platicar con los amigos vecinos entre ellos con Helmo Toruño, Mauricio Castro Medrano y Tito Zelada quien era un cipote como de 9 años pero entraba en la plática.

4. En otra colaboración dijimos algo de la Chabelita y ahora lo repetimos: decía ella "qué vida para que fuera eterna" y yo le preguntaba para qué, Chabelita, respondiéndome: "para estar eternamente jodidos". También doña Carlota decía que no iba a misa porque no era beata de día y tampoco se bongoniaba el pecho porque pensaba ella que era para que la gente los viera; pero mi madre rezaba en una esquina todos los domingos al mediodía y solo ella y Dios lo sabían.

5. Madres son todas divinamente consagradas como tales por el Señor Nazareno, a quien mi madre le decía el COLOCHO. Finalmente: también mi esposa, Martita, es madre de un "fajo de muchachitos" y para ella también son las felicitaciones con música de marimba y guitarra.

Tags:

  • madre
  • abogado
  • universidad

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