Malas señales del TSE. Evitemos un fraude electoral

“Es feo hablar de posibilidades de fraude electoral desde tan temprano, pero hay señales que levantan alerta roja, el no dar presupuesto al TSE para conteo electrónico y los resultados no se conozcan el mismo día y las declaraciones del presidente del TSE. Aún estamos a tiempo de presupuesto y cambios en TSE”.
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El Salvador necesita progreso para eliminar la extrema pobreza y mejorar las condiciones de vida de los salvadoreños. Para lograrlo se necesitan muchas cosas vinculadas necesariamente al crecimiento económico, a la redistribución adecuada de los impuestos que recoge el Estado hacia los rubros que más inciden en crecimiento y mejoría del desarrollo humano y todo esto pasa necesariamente por el respeto a la ley, por la democracia participativa, lejos de la “democracia directa” (régimen dictatorial) que predica el socialismo bolivariano y ha llevado a la ruina a los países que la han practicado. Irremediablemente esto nos lleva a predicar y exigir la certeza de procesos electorales limpios que sean la expresión real de la voluntad popular, el mandato del soberano, el pueblo.

Una constante presente en todos los países que han practicado ese socialismo y en el comunismo antiguo son los procesos electorales, un juego en el cual hay un candidato único, como en la Unión Soviética, el comunismo del pasado, como en Nicaragua, el socialismo del siglo XXI nicaragüense o con escandalosos fraudes electorales como en Venezuela. El resultado del irrespeto a la voluntad popular solamente trae efervescencia social, incertidumbre, divisiones profundas en la sociedad y todo esto es lógicamente un pesado lastre para el anhelado carro del progreso, la prosperidad y la erradicación de la pobreza.

En El Salvador hay historias de fraudes electorales sonados, dos de los cuales llevaron o fueron el disparador de la presión en la caldera social del país, el de 1972 con la UNO, el gobierno militar le robó la elección a la coalición que encabezaba la democracia cristiana con Napoleón Duarte y la siguiente elección que se lleva el continuismo de los gobiernos militares, esto impulsó a una parte de la juventud a la subversión, a tomar las armas, a internarse en las montañas y hacernos vivir una guerra de 12 años que causó decenas de miles de muertos y cientos de millones de dólares en daños en la infraestructura del país y a la economía, una reforma agraria que aún no deja que el agro se recupere y cien mil historias de dolor y horror, que debemos evitar a cualquier costo volver a vivir, o para los menores de 30 años que no vivan lo que vivimos, ese dantesco infierno de la guerra.

Es feo empezar con tanto tiempo a hablar de posibilidades de fraude electoral, pero es imposible no traerlo al centro de la opinión pública cuando se dan señales alarmantes como que el gobierno no le da el presupuesto suficiente al Tribunal Supremo Electoral y sus funcionarios anticipan que no se podrá correr una elección con conteo electrónico sino manual, y los resultados no se conocieran el mismo día, que es el guion clásico de las elecciones fraudulentas. Otra señal alarmante es que el presidente del TSE, Julio Olivo, que dirigió una elección con el peor conteo de votos que hemos tenido en nuestra historia, en el que muchos tienen la certeza de que hubo fraude electoral, ha salido a la palestra pública a decir que no es ningún problema no conocer los resultados el mismo día, que es un asunto de “morbosidad electoral” a lo que el colega Álvaro Cruz dedica una columna entera.

Los partidos políticos, la sociedad, aún estamos a tiempo de evaluar si el TSE con esos magistrados y ese presupuesto tienen la capacidad para realizar elecciones limpias y no van a provocar un caos que termine en violencia y disturbios como dice Álvaro Cruz. El nivel de ineficiencia, falta de capacidad del TSE aunado al recorte de recursos por parte del gobierno, debería sonar una alarma roja y hacer que los partidos vieran la forma de resolver presupuesto y un TSE diferente desde ya.

Movámonos antes de que sea muy tarde.
 

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