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Manejo de expectativas

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Rafael Ernesto Góchez / Colaborador de LA PRENSA GRÁFICA

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La cúpula empresarial mexicana le expresó a AMLO días después de su arrolladora victoria “el país quiere acabar con la corrupción y los empresarios seguiremos invirtiendo en México”. Este diálogo público-privado envió un apropiado mensaje a la nación azteca y la comunidad internacional (disposición a trabajar con base en objetivos comunes). Lo que es una incógnita es el rol de la ciudadanía, quien es autora principal de este nuevo escenario y demanda cambios profundos.

La sociedad salvadoreña debería darle seguimiento a la forma en que los nuevos gobernantes mexicanos administrarán su complicada agenda: crimen e inseguridad; desigualdad y pobreza; apertura y crecimiento económico; migración y frontera estadounidense; y corrupción e impunidad. Consiguientemente y por analogía, los aspirantes presidenciales en El Salvador deberían prestarles atención a los siguientes puntos.

1. Establecer expectativas razonables. Lo primero es identificar y entender las prioridades de la población urbana y rural. Por ello y dado que los tomadores de decisión le han dado la espalda a la realidad nacional, es clave precisar las necesidades de los niños, jóvenes, mujeres cabeza de hogar y adultos mayores en el AMSS y el resto del país. De hacerlo, las expectativas ciudadanas pueden ser más razonables de lo que creen muchos analistas.

2. Explicar cómo y con qué recursos se abordarán los principales problemas. El reto es que los presidenciables hagan propuestas viables; por ejemplo, un candidato podría plantear “recuperaré el control territorial por la vía democrática: aplicando la ley, adoptando el impuesto predial, actualizando el FODES, mejorando los servicios básicos, rescatando la escuela, regenerando el tejido social y favoreciendo la creación de empleos a nivel local”.

3. Prometer menos y educar más. Lo medular es establecer las expectativas con el electorado en un nivel razonable. Mientras más se informe y eduque al votante, mejor comprenderá la complejidad de los problemas y podrá alinear sus expectativas de manera más objetiva. Si los gobernados están conscientes de la situación social, institucional y económica, el elector podrá reconocer las falsas promesas y tendrá expectativas realistas.

4. Confirmar el apoyo de la población a una medida estratégica. Al plantear una nueva política o programa conviene demostrar su viabilidad (técnica y financiera) y corroborar el respaldo social. Ejemplos para el quinquenio 2019-2014: (1) duplicar la cobertura de agua potable en el área rural de la región oriental, y (2) rescatar la escuela pública y las unidades de salud reduciendo en 30 % el número de las instituciones del GOES.

5. Dar seguimiento a los objetivos sociales y económicos que se establezcan en los 14 departamentos entre 2019-2024. La clave está en monitorear la ejecución presupuestaria y el logro de metas. La calidad de la democracia mejorará en la medida que el GOES informe a la población sobre los resultados alcanzados con los impuestos y préstamos obtenidos.

Recomendación: poner los pies sobre la tierra y enfocar la acción gubernamental 2019-2024 en cinco puntos: (1) mejorar los servicios básicos, (2) frenar la corrupción, (3) recuperar el control territorial, (4) aumentar un 30 % el nivel de inversiones (públicas y privadas) y (5) ampliar oportunidades para los jóvenes en sus lugares de origen.

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