Marquemos el tiempo al paso en El Salvador

Desde las aulas de clases nos enseñaron a marcar el paso del tiempo, entendiendo por ello que hay que medir el tiempo que transcurre entre una y otra actividad. La historia se escribe basada en el tiempo que transcurre entre el pasado y el presente.
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Visto así, la ejecución de planes de una nación, como nuestro país, se establece dentro de un periodo de cinco años, que es la duración de una gestión presidencial. Nosotros vivimos por ciclos de cada quinquenio, que se definen por la cantidad de obras ejecutadas por un gobierno central, siendo estas las de mayor cuantía de inversión y generación de empleo. La ejecución de los planes, de impacto en el desarrollo económico y social, son evaluados y medidos a lo largo del tiempo, y muchos no se cumplen en la fecha estipulada, lo cual provoca gastos extra y la postergación de las incomodidades que ocasionan las obras en proceso de concluirse.

Esa manera rutinaria de inferir en el desarrollo socio-económico del país puede revertirse si en lugar de marcar el paso del tiempo, marquemos el tiempo al paso, lo cual significa que se defina la ejecución de planes, en función de la cantidad de estos a cumplir con finalizarlos en un periodo de tiempo preestablecido. Es una forma de planificar poniendo el resultado primero en el tiempo, y luego retroceder para fijar la fecha de inicio del mismo.

El tiempo es entonces el principal factor proactivo a considerar en el cumplimiento de las etapas de ejecución de un proyecto, y el índice de cumplimiento se establece a partir del grado de eficiencia en concluir el plan dentro del tiempo establecido. Así se puede determinar que un plan que se ejecute en el tiempo estipulado, el desempeño fue del 100 %; si se ejecuta dos meses antes del tiempo estipulado el desempeño será de más del 100 % (pudiendo tener recompensas como descuentos o ahorros); y si se finaliza en dos meses posteriores a la fecha de entrega, el desempeño es del 80 % (pudiendo haber penalizaciones económicas).

La etapa de planeación, en la cual se seleccionan los planes a ser desarrollados, debe reunir los criterios suficientes para garantizar que la fecha de entrega de cada plan sea retadora, a fin de que la productividad, operatividad y eficiencia en la ejecución del mismo sea la óptima. Esto exige que en la definición de los planes participen mentes talentosas, con la debida experticia y experiencia, para que la meta sea lograda con todas las exigencias que implica.

Le ponemos tiempo al paso y medimos las actividades de los planes, en función de lo eficientes que seamos en aprovechar el tiempo, al máximo, para que el resultado entregable sea mejor que lo esperado. Tomando esta línea de trabajo, podemos garantizar que la inversión en equipo será la suficiente para finalizar el plan en el tiempo determinado con la calidad esperada.

Si vamos a dar continuidad a los ciclos socio-económicos de cinco años, es menester que definamos los planes de acción que implican inversiones considerables, en función de un tiempo de lograrlos con los recursos suficientes. Debemos de atesorar los recursos escasos y aprovechar la cooperación internacional demostrando una modalidad de trabajo transparente y cumpliendo con los tiempos de entrega, libre de corrupción. El control de los proyectos se simplifica cuando se dispone de una medida como el tiempo, el cual marca la fecha de inicio y vencimiento de las acciones correspondientes a cada etapa. Así ganaremos la confianza del apoyo internacional.
 

Tags:

  • tiempo
  • historia
  • planificacion
  • recursos

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