Más ciencia, menos violencia...

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Columnista de LA PRENSA GRÁFICALa hipótesis se lee bien: “Mejorando la enseñanza de las ciencias, podrán disminuir la violencia y los indicadores de deserción y repitencia”; en efecto, según los resultados históricos de la PAES de 1997 a la fecha, Matemáticas y Ciencias son las áreas de peor desempeño educativo, y nada se ha hecho para cambiar esta realidad. Es posible que si mejoramos la forma de enseñar con mejores laboratorios, los estudiantes tengan más interés y cambien los paradigmas. Para comprobar el marco hipotético tenemos una apuesta...

En el marco del Grant: “Data Sciences Training and Research to Address Crime and Insecurity in El Salvador”, administrado por el Instituto de Ciencias, Tecnología e Innovación (ICTI-UFG) y financiado por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) a través del programa PEER que está siendo implementado por la Academia Nacional de Ciencias (NAS), se entregó a los centros escolares: España, Concha Viuda de Escalón y San Luis Talpa (incluyendo un equipo complementario a ANSP) un laboratorio STEM de última generación compuesto por: impresoras 3 D, laboratorio completo de Física, kit de robótica, software especializado y laptops; un equipo valorado en US$5,000 para cada institución.

Asimismo, desde inicios del año, 30 docentes de estos centros escolares, 10 estudiantes universitarios de la UFG y 10 catedráticos de la Academia Nacional de Seguridad Pública recibieron –en el marco de este proyecto– seis cursos con profesores de Arizona State University y UNIANDES Colombia sobre: Estadísticas aplicadas; Metodología STEM (Desing Thinking); Programación Python; Lenguaje “R”; Planificación didáctica de ciencias; y Fundamento de Ciencia de Datos; con una inversión de US$2,000 por cada institución (más info en: (http://www.peer-stem.edu.sv/).

Ahora bien, estamos esperando analizar los cambios sobre la línea de base que diseñamos que incluye PAES, deserción, eficiencia terminal, repitencia, episodios de violencia, entre otros indicadores; si todo funciona como esperamos podría proyectar que con una inversión de $25 millones lograríamos capacitar a todos los docentes de ciencias y equipar los 5,000 centros escolares. Esto supone una capacitación profunda de aproximadamente 180 horas –sabatinas– durante un semestre y contar con un buen laboratorio en cada escuela.

Paradójicamente son innumerables los créditos y donativos –“costo-ineficientes”– sin impacto y sin tasa de retorno que ha tenido el MINED desde los noventa a 2017. De hecho, actualmente se acaban de ejecutar más de 80 millones en el modelo de Escuela Inclusiva de Tiempo Pleno, y nada ha cambiado ni va a cambiar; el resultado final es un enjambre de incertidumbres organizativas. El proyecto ya lleva ocho años, y si alguien tiene dudas que revise los indicadores de calidad y cobertura, ambos están peor…

Hacer políticas educativas efectivas demanda análisis de datos e inversiones inteligentes, es decir, hacer ciencia y no simple ejecución de programas con base en el olfato. Lo mismo sucede con los programas de uniformes, útiles y zapatos, que se diseñaron para retener la matrícula y atraer a más estudiantes; llevamos más de $600 millones invertidos y lo único que ha mejorado es la situación de algunas microempresas de zapateros y costureros –¿MINEC o MINED?–; la situación de la deserción escolar año con año es dramática, y si bien es muy bueno ayudar a familias pobres con uniformes y calzado, esto no tiene correlación con los indicadores escolares.

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