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Más transparencia, más balance, más empleo

¿Cómo disminuir el desempleo? Independientemente de la situación caótica nacional, la pregunta siempre es valedera y todos los gobiernos de turno la tendrán como un reto, en especial porque a escalas global y local los jóvenes están sin oportunidades y sufriéndolo en carne propia.
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El tema del empleo joven me viene hoy más que nunca porque muchas universidades nacionales y extranjeras me invitan a darles talleres sobre imagen y etiqueta en los negocios. La oportunidad de compartir con los futuros profesionales es una tarea que realizo con mucho gusto e interés porque me permite aprender de las inquietudes, sueños, planes e ideas novedosas que tiene cada uno de los estudiantes.

La creación de empleo pienso que se relaciona con el respeto al Estado de derecho, la transparencia en el uso de los recursos estatales; la generación de confianza en la inversión nacional y extranjera; pero, sobre todo, se fundamenta en la educación y aprecio por realizar un trabajo con honestidad y excelencia, buscando equilibrio con propósito. La pasión por realizar un buen trabajo es la base de la autoestima sana, del verdadero emprendimiento y es la clave para triunfar en la vida. Reconocer que el trabajo arduo es valioso parece ser una buena receta para atacar el desempleo, pues la disciplina, perseverancia, orden e ingeniosidad en todo lo que se emprende trasciende lo económico y psicológico, pues el trabajo es la forma de colaborar en hacer de nuestro país un mejor lugar. El trabajo es una inquietud y aspiración humana.

Es bueno que los jóvenes recuerden lo que dice Peter Drucker: “Hay negocio cuando se cubre una necesidad social”. Por más que un emprendimiento o la acción de la empresa busquen el lucro, no pueden olvidar que su principal misión consiste en servir a la sociedad con el producto o servicio que se ofrece a sus clientes o usuarios. Emprender negocios nuevos e invertir es todo un desafío, no es tarea fácil y requiere, además del afán de lucro, buena cuota de generosidad para no tener la plata sin producir, metida en un banco, lo cual es más fácil y cómodo. La solidaridad que implica utilizar las riquezas, por modestas que sean, con el objeto de cubrir necesidades humanas es un sano remedio al afán endeble de obtener ganancias para lograr solamente una mayor seguridad o autorrealización.

Independientemente de las dificultades del entorno, necesitaremos colaboradores motivados, competitivos, leales y confiables para cumplir las metas. Esto se logra si son felices trabajando con excelencia y atendiendo a su familia adecuadamente. Por eso, una de esas herramientas para promover la calidad de vida y aumentar la competitividad es la implementación dentro del currículo universitario y en la cultura empresarial, un aprecio más profundo por una visión de responsabilidad social personal y corporativa, que promueva en la práctica políticas que facilitan el equilibrio de vida laboral y familiar. Esto, además de hacernos más productivos, permitirá la prevención de la violencia juvenil.

Para bien o para mal, la vida sigue adelante aunque vivamos tiempos turbulentos. Quienes tenemos un negocio, pequeño o grande, debemos recordar que el verdadero espíritu emprendedor es el que busca oportunidades adonde otros solo ven problemas. El optimismo es una elección libre hacia mantener una actitud positiva.

Tags:

  • empleo
  • transparencia
  • economia
  • empleo juvenil
  • violencia

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