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Mayor división, violencia y odio

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Claudio M. de Rosa / Colaborador de LA PRENSA GRÁFICA

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Las redes sociales son un espacio monumental para la libre participación de las personas ante situaciones o problemas de interés personal, comunitario, nacional e incluso mundial. Es un ámbito sin fronteras, donde el anonimato o la posibilidad de pasar desapercibido ha ido dejando salir la parte oscura, lo más negativo que tiene toda persona, con lo cual, como sociedad nos vamos contagiando poco a poco.

Ver en las redes palabras soeces, falta de respeto, agresiones, misoginia, páginas clonadas para difamar, crear falsedades, mentir abiertamente, expresiones de descomunal ignorancia, denigrar o deshonrar, opiniones amañadas y grupos falsos de personas inexistentes (trollers), es el pan nuestro de cada día.

Casualmente leí el artículo de Moisés Wasserman, exrector de la Universidad Nacional de Colombia, "Precaución con las redes sociales. Las mentiras en forma de meme y enviadas por un tuit no son ‘mentiras veniales’" ("El Tiempo", Colombia, 8/10/18). Allí dice: "He sido defensor de las redes sociales por su potencial para difundir opiniones que de otra forma no se escucharían. Sin embargo, cada día es más evidente la necesidad de usarlas con responsabilidad. Su capacidad de amplificación es de tal magnitud que pueden convertir un hecho de importancia limitada en una catástrofe universal".

Y Wasserman agrega: "El insulto no se disminuye porque vaya a través del ciberespacio. De derecha y de izquierda llueven memes infames que pretenden engañar, no enseñar", y concluye que para participar en las redes se debería aprender "el significado de conceptos como verdad, honestidad intelectual y respeto".

En el caso de El Salvador, la forma cómo, en general, la gente está participando en la campaña presidencial está creando condiciones propias de una sociedad más dividida, violenta y con mayor porcentaje de odio. Todo vale, por sucio o descarado que sea, nada importa, ni las leyes ni el honor de las personas ni de sus familias.

Sobre el "honor", desde un inicio, la Comisión Redactora de la Constitución de El Salvador señaló: "El honor de las personas es tanto o más valioso que sus bienes materiales. La imputación que pueda hacerse a alguien de actuaciones deshonrosas, consistan estas o no en acciones tipificadas como delito, pueden causar daños de gran magnitud que repercuten no solo en la vida familiar sino en las relaciones todas del hombre dentro de la sociedad en que vive".

También, la Sala de lo Constitucional se pronunció diciendo que el honor "es un bien al que la persona tiene derecho en razón de su condición y que todos deben respetar".

El editorial de LPG (9/11/2018) en su título dice todo: "Los partidos políticos están, más que nunca, en el ojo público, y eso debería hacerles abrir los ojos sobre sus responsabilidades". Por esto, el desafío de los candidatos es presentar propuestas y debatirlas, mirar el pasado para no repetir errores, pero principalmente, enfocarse en cómo solucionar los problemas, cómo construir un futuro próspero y con igualdad de oportunidades para todos.

Criticar a los políticos, pero actuar con sus viejas mañas, sembrar odio es todo lo contrario de lo que necesita El Salvador. Para elegir al futuro presidente, analicemos sus propuestas, veamos su madurez, capacidades y conocimientos, evaluemos su tacto, tino y criterio, y pensemos antes que nada, qué es lo mejor para El Salvador.

Tags:

  • redes sociales
  • páginas clonadas
  • campaña presidencial
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