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Mayoría de edad

Este mes, el día 4 para ser más exactos, se cumplieron 18 años desde que se publicó por primera vez este espacio de opinión. Grosso modo, podríamos decir que cuando menos hemos tenido presencia en casi 990 ocasiones, la mayor parte ellas con el distintivo “Sendas y Surcos”.
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De las siete personas que inicialmente fuimos invitadas a escribir semanalmente un artículo, solo quedamos David y yo; las demás, por distintas razones, se fueron retirando, pero fueron sustituidas por otras igualmente comprometidas con el espíritu de lo que desde el principio concebimos como un medio idóneo para difundir una idea fuerza: trabajar con visión compartida alrededor de un proyecto de nación.

Las convicciones democráticas que nos unían, el conocimiento diverso de la realidad nacional y, sobre todo, nuestra visión de futuro, le dieron sentido de dirección y propósito a una idea con rasgos con rasgos muy particulares, porque se trataba de emplear los espacios que nos ofrecía el más importante periódico del país, para compartir inquietudes, sin sesgo ideológico, principalmente en los ámbitos político, económico y social, que para nosotros debería ser una trilogía ineludible en la agenda nacional posconflicto.

Ello no fue casual. Surgió como iniciativa de las autoridades que en ese momento dirigían el periódico, en un momento en que se percibían los primeros indicios de que comenzaba a disiparse aquella euforia contagiante y esperanzadora que produjo el Acuerdo de Paz. Coincidió también con algunas señales de que la economía empezaba a perder dinamismo, mientras afloraban, por el mismo motivo, las primeras diferencias entre el sector privado y el gobierno de turno desde la asunción de ARENA al poder.

Así, mientras los empresarios propugnaban por una apertura más racional de la economía –y en todo caso concertada con Centroamérica–, una privatización más transparente y participativa y por la adopción de políticas sectoriales, entre otras, el Gobierno se inclinaba por la dolarización, el arancel cero y el aumento del IVA. Como se recordará, al final, solo se adoptó esta última medida pero no en la magnitud que pretendía el entonces ministro de Hacienda y solo con el respaldo del partido en el poder y uno pequeño que se había escindido del FMLN; aun así, el ambiente para nuevos emprendimientos en consonancia con el modelo económico en marcha ya no fue el mismo. Personalmente, en este mismo espacio anticipé un ciclo de lento crecimiento, pero no de las dimensiones temporales que hemos experimentado.

En mi fuero interno, pienso que aquella idea fuerza tiene hoy en día más validez. La imagen objetivo que al menos yo me formé no se compagina con la realidad que estamos viviendo. El sistema económico actual solo es un remedo de lo que el grupo avizoraba, mientras en el campo político la institucionalidad democrática sigue arrastrando marcados déficits. La armonía social que supuestamente se iba a consolidar como forma de vida, más bien ha sido reemplazada por una virtual ruptura del equilibrio que necesita toda sociedad para desarrollarse de manera incluyente y solidaria.

En retrospectiva, pienso que nuestra contribución como grupo a la materialización de un sueño solo puede ser valorada por quienes, sin ningún prejuicio, dedican unos minutos de su tiempo a leer lo que opinamos, aunque más de alguna vez David me ha comentado que el impacto de las columnas que publica LPG es mucho mayor de lo que se imaginan sus autores. Lo que sí he podido constatar es que la mayoría nos mantenemos aferrados al ideal de contribuir modestamente a moldear una sociedad cualitativamente diferente, aunque personalmente a menudo pienso que en una sociedad como la nuestra muchas cosas no pasan de ser una quimera.

En estas faenas hay que ser realistas y aceptar las críticas, aunque uno se esfuerce por ser objetivo, respetuoso y opine sin ningún sesgo. En mi caso, lo contrario hubiera significado abandonar aquel ideal que animó al grupo a restarle tiempo al tiempo.

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