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Mayoría silenciosa

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Colaborador de LA PRENSA GRÁFICAPor una parte, cerca del 40 % de connacionales no cree en las ofertas electorales ni participa en los asuntos que afectan sus vidas; y por otra, alrededor del 30 % de compatriotas ha emigrado y no vota en las elecciones. Es decir, aproximadamente el 70 % de los salvadoreños no incide en el rumbo que lleva el país. Lo antes dicho no significa que la mayoría de salvadoreños ignore lo que pasa en el país, lo que sucede es que guarda silencio.

La hipótesis es que de seguir creciendo la deuda pública, el control partidario del aparato estatal y la brecha entre gobernantes y gobernados, El Salvador puede caer en un atolladero político (ingobernabilidad). Lo preocupante de este probable escenario es que se erosione la autoridad del Estado y se cuestione la conveniencia del sistema democrático de libertades. De suceder lo antes expuesto, se le abriría la puerta a los anti-sistema (anarquistas, populistas y fascistas).

En este marco y de cara a las elecciones legislativas y municipales de 2018, es oportuno reflexionar sobre las posibles causas que provocan que la mayoría de salvadoreños guarden silencio frente a los altos niveles de inseguridad, corrupción, desempleo y endeudamiento.

Causa 1. Incontables connacionales tienen miedo a manifestarse públicamente. Esta conducta se explica –en gran parte– por los altos costos y los bajos beneficios de la violencia política del siglo XX. La inefectiva gestión gubernamental del siglo XXI también refuerza la apatía ciudadana.

Causa 2. Innumerables coterráneos son amenazados diariamente por grupos delincuenciales en sus viviendas, comunidades y espacios públicos. Esto hace que millones de ciudadanos vivan en zozobra y utilicen todas sus energías para sobrevivir y llevar la comida a la mesa.

Causa 3. No hay un liderazgo democrático que motive a la ciudadanía a participar en un proyecto de país. La promoción del odio (lucha de clases) niega el diálogo colaborativo y la construcción de una visión compartida, obstaculizando el entendimiento y aumentando el resentimiento social.

Causa 4. Un alto porcentaje de ciudadanos está cansado de tanta promesa electoral y retórica ideológica (polarización). Este desencanto favorece a los defensores del statu quo porque aleja a los votantes de las urnas y hace que el “voto duro” (30 % de electores) defina las votaciones.

Causa 5. Miles de compatriotas prefieren confiar en sus familiares y amigos que viven en el exterior, y están dispuestos a emigrar ante la inseguridad y el desempleo. Esta actitud colectiva refleja desconfianza en las instituciones y pérdida del sentido de pertenencia.

Conclusión: la sociedad salvadoreña se desintegra y desangra indeteniblemente. Paradójicamente, la mayoría de compatriotas guarda silencio y deposita el destino de su país en manos de un grupo de burócratas. Esta actitud ciudadana propicia que los gobernantes continúen hipotecando el futuro de las próximas generaciones (elevada deuda pública). Se prevé que 2.5 millones de salvadoreños permanezcan en situación de pobreza y que la próxima elección de la Sala de lo Constitucional y del fiscal general de la República sea con base en la aritmética legislativa. Ante semejante riesgo, el despertar de la mayoría silenciosa es vital para rescatar el país por una vía democrática.

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