Medios, redes y noticias falsas

El 10 de mayo, LA PRENSA GRÁFICA cumplió 103 años de hacer periodismo serio e informar buscando la verdad.
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Claudio M. de Rosa / Colaborador de LA PRENSA GRÁFICA

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Este aniversario llama a analizar el trabajo de los medios tradicionales y el de las redes sociales. En el mundo moderno, las organizaciones e instituciones trabajan para dar valor a su marca y ganar mayor credibilidad. Y los medios de comunicación tradicionales también lo hacen, aunque no están exentos de ataques arteros y falsedades.

El Barómetro de Confianza de Edelman 2018, con estudios desde 2001, muestra que la gente, en general, pone en un mismo contexto a los medios de comunicación tradicionales, conformados por el trabajo periodístico, sus organizaciones y la difusión de noticias en sus plataformas, con los medios sociales (redes), y los buscadores en la web.

Dada esta confusión, por primera vez, los medios de comunicación son menos confiables a nivel mundial, en 22 de 28 países encuestados caen a un nivel de desconfianza, ante la significativa reducción de la confianza en las plataformas, especialmente en las redes sociales.

Pero, al mirar al interior de este indicador, vemos que la credibilidad en el periodismo y medios tradicionales se “elevó” 5 puntos (54 a 59) en los 28 países evaluados en 2018, comparado con 2017, y contrariamente, las plataformas sociales “cayeron” 2 puntos (53 a 51), su nivel histórico más bajo.

Una razón de este grave problema: 73 % de la gente no está en condiciones de distinguir entre una información periodística verdadera de un medio fiable o de rumores o falsedades diseminadas en las redes. Las encuestadoras en El Salvador deberían medir en qué medios confía más la gente, en el periodismo tradicional o en las redes, y qué tipo de voceros son los más confiables.

En el foro “Fake News: Cómo combatir las noticias falsas en Europa”, organizado por la Alianza de Periódicos Líderes en Europa (LENA) y eurodiputados de todas las corrientes políticas, el director de El País, Antonio Caño, dijo que “el único antídoto frente a esa plaga” es el periodismo riguroso y de calidad, remarcando: “Si no defendemos la verdad, si esta no prevalece, perderemos la democracia”.

Jaume Duch, director general de Comunicación y portavoz del Parlamento Europeo, destacó que dar noticias falsas intencionadamente no es algo nuevo, pero que la desinformación ha encontrado, principalmente en las redes sociales, “el altavoz perfecto”.

Y Caño reiteró: “La nueva tecnología ha permitido la difusión del falso dato, del falso argumento que pretende dominar la conversación y obtener un rédito político o económico”, donde las noticias falsas “van dirigidas a un público que quiere creerse esa desinformación para sentirse más cómoda con sus prejuicios”.

El Salvador no es diferente. Las noticias falsas o amañadas, uso de lenguaje soez, condenar a una persona a “muerte política” sin que haya sido vencida en juicio, sitios de aparentes medios que no son más que armas de propaganda falsa y guerra política, clonar páginas de medios e instituciones, juego de trollers, no son nuevas ideas, son viejas, sucias y corruptas artimañas de la política, que hoy está comenzando a ser cada vez más rechazada.

Medítelo, no sea parte ni caiga ni repita las noticias falsas. Es el momento de defender la libertad y comenzar a dar espacio a la política de altura.

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