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Memorable discurso de un hombre exitoso

Con una disertación sorprendente, Roberto H. Murray Meza agradeció el “Premio a la Excelencia” de la revista FORBES para Centroamérica destacando áreas temáticas absolutamente ausentes del debate público regional. En menos de 15 minutos, mezclando parámetros de innovación y desarrollo con la realidad de un país que ha olvidado su rica herencia de valores espirituales y culturales, quienes escuchamos a don Bobby el pasado 27 de julio quedamos gratamente asombrados de su capacidad para fundir cosas aparentemente tan disímiles y además hacerlo con esa pedagogía y elegancia propias de quien sabe muy bien lo que dice.
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Tras una obligada referencia al ejemplo de integridad del fundador de “La Constancia”, don Rafael Meza Ayau, así como de sus tíos, Manuel y Rafael hijo, Roberto Murray hizo énfasis en las huellas profundas que trazaron en su conciencia los otros dos grandes pilares de su vida: “De mi padre, Robert Henderson Murray, aprendí que todo es posible con una buena dosis de coraje. Él fue capitán de un buque barredor de minas en el Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial, y sobrevivió a esta dura experiencia por dos razones: por su valentía a toda prueba y por el gran amor que le tenía a mi madre”.

“En este punto”, continuó don Bobby, “debo hacer un alto para hablarles de la persona que mejor influyó en mi formación espiritual. Mi madre, Rosa Meza Ayau de Murray, devotísima de San Juan Bosco, fue quien me enseñó a amar a la orden salesiana. Y fue para ayudar a la obra de don Bosco que empecé a practicar la responsabilidad social empresarial, cuando el concepto mismo era desconocido en nuestro país”.

Lo singular del discurso provino de la forma en que logró hilvanar los desafíos tecnológicos y educativos del mundo con esas raíces cristianas que han definido a la civilización occidental desde hace dos mil años. Roberto Murray, ya lo sabemos, es un hombre actualizado en los avances de la ciencia y la técnica. Sus palabras aludieron a eso que los expertos califican como la «Cuarta Revolución Industrial»: la era de la inteligencia artificial, de la realidad virtual extendida a nuestra vida cotidiana, de los jardines hidropónicos que producirán alimentos suficientes para alimentar ciudades enteras, de los teléfonos inteligentes que van a ser capaces de enseñar idiomas, anunciar desastres naturales y ofrecer diagnósticos médicos certeros...

Pero precisamente en medio de esa vorágine de adelantos indiscutibles, alguien como don Bobby identifica las carencias que ponen a naciones como El Salvador en desventaja. No es solo, por cierto, que el acceso al desarrollo nos esté vedado por las tareas de innovación y competitividad que no estamos haciendo, sino por los valores que alguna vez fueron decisivos para nuestra sociedad y hemos relegado:

“En efecto, la pobreza y la riqueza de los países depende de la rapidez con que sus habitantes aprendan a dominar las nuevas tecnologías. Pero no debemos olvidar nunca que el conocimiento no nos hace más sabios: lo que nos hace más sabios es el uso que damos a nuestro conocimiento”.

“El conocimiento y la información nos deslumbran a todos, pero no constituyen las grandes epopeyas de nuestro tiempo. La gran aventura humana sigue teniendo lugar en lo más íntimo de nuestra voluntad, ahí donde tomamos la decisión de ser valientes, donde nos atrevemos a ser emprendedores, donde elegimos ser útiles a los demás...”.

Pocas veces se tiene la oportunidad de escuchar verdades tan impresionantes de labios de alguien tan admirable como Roberto Murray Meza. Pero hoy nos queda confirmado el porqué de sus múltiples éxitos: como empresario, como patriota, como ser humano... ¡Muchas felicidades, don Bobby!
 

Tags:

  • Murray Meza
  • La Constancia
  • FORBES
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