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Mensaje de fondo

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Rafael Ernesto Góchez / Colaborador de LA PRENSA GRÁFICA

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Los supervivientes del accidente aéreo de los Andes de 1972 son un testimonio de vida. Esta es una de las más grandes hazañas y le sucedió a un equipo de rugby de Uruguay que iba a jugar un partido a Chile. Uno de los mensajes de fondo de esta proeza es que después de estar varios días en los restos del fuselaje del avión –en un clima despiadado, sin comunicación y con escasas provisiones– los accidentados pensaban que nada podía estar peor; sin embargo, mientras dormían, una avalancha los enterró casi dos metros bajo la nieve. Es decir, siempre puedes estar en una situación peor de la que te encuentras.

La antipolítica es la oposición a los políticos tradicionales y al orden establecido (sin hacer propuestas viables para solucionar los principales problemas). Además, la antipolítica tiende a promover personas y a debilitar instituciones. Estos elementos elevan el riesgo de (1) fecundar el populismo, (2) postergar el debate programático y (3) estimular la lucha de clases. La artimaña de fomentar el odio entre salvadoreños se cobró miles de vidas en el siglo XX y lo sucedido de 1992 a la fecha es aleccionador. Consiguientemente, es oportuno recordar el mensaje de los sobrevivientes de los Andes y advertir que la situación actual puede agravarse.

Conviene, entonces, que las organizaciones sociales y el círculo académico construyan espacios independientes de diálogo colaborativo para (1) incidir en políticas públicas, (2) defender la institucionalidad democrática y (3) respaldar iniciativas y proyectos que estén regenerando el tejido social local. Entre las medidas que las cúpulas partidarias pudieran adoptar para allanar el camino están las siguientes.

Medida 1. Apoyar el pluralismo, la alternancia en el poder público y la libertad de expresión de manera sistemática. Consecuentemente y dado que la sociedad salvadoreña no está para más falsedades o frustraciones, habría que fortalecer la rendición de cuentas, el acceso a la información pública y la defensa de la Constitución de la República.

Medida 2. Abandonar la estratagema de la polarización ideológica-partidaria. Las encuestas y los comicios municipales y legislativos de 2018 muestran que esa ruta lleva a la autodestrucción partidaria (elevado absentismo y voto nulo, y elección del primer diputado no partidario). La clave está en generar confianza entre los salvadoreños y lograr entendimientos básicos.

Medida 3. Dejar de satanizar al adversario político porque entre más esfuerzos hacen los partidos tradicionales por descalificarse recíprocamente, más pareciera crecer la simpatía por la antipolítica. Es tal el rechazo a los políticos convencionales, que incontables conciudadanos tienen más antipatía hacia la forma tradicional de gobernar que miedo a lo desconocido.

Conclusión: la antipolítica es producto del hartazgo de la ciudadanía y expresa la crisis de credibilidad por la que atraviesan los políticos tradicionales. Este ambiente de contrariedad le abre el camino a quienes quieren cambiar el régimen político sin tener claridad de cómo hacerlo y sin saber con qué recursos lo van a hacer. Por ello, la ciudadanía debería (1) desaprobar la retórica populista, (2) evitar que el destino del país esté en manos de quienes pretenden acaparar el poder público y (3) participar en la solución de problemas públicos.

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