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Mensajes desafortunados y contraproducentes

El lunes de esta semana se conmemoró el Día del Trabajo, fecha importante para recordar y reflexionar sobre la trascendencia que tiene para nuestra sociedad el digno esfuerzo laborioso que muchos salvadoreños realizan a diario para llevar el sustento a sus hogares, constituyendo una de las principales fuentes de realización personal y, además, uno de los motores que impulsa a nuestro país. Sin embargo, dicha conmemoración se vio empañada por una serie de declaraciones desafortunadas de altos funcionarios de gobierno y de dirigentes del partido oficial, las cuales por la incertidumbre que causan en el entorno provocan efectos contraproducentes que terminan afectando, entre otros, a los mismos trabajadores.
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Dichos mensajes y declaraciones confrontativas se enfilaron contra la empresa privada, que es quien, precisamente, genera el empleo; contra aliados internacionales clave del país como los Estados Unidos, con quienes tenemos proyectos de gran envergadura e impacto social como Fomilenio II y la Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte; contra la Sala de lo Constitucional, que en numerosas ocasiones ha defendido derechos laborales; contra la Fiscalía General de la República (FGR) y los medios de comunicación. Asimismo, se insistió en impulsar la reforma de pensiones propuesta por el Gobierno, que confisca los ahorros de los trabajadores y como si esto no fuera suficiente, se sigue respaldando al Gobierno de Venezuela, régimen que viola sistemáticamente los derechos fundamentales y libertades de su población.

Uno de los grandes retos que tenemos como país es que se creen mayores oportunidades de empleo y las que existen no se pierdan. Al respecto, esta semana la Comisión Intergremial para la Facilitación del Comercio (CIFACIL) señaló que entre diciembre de 2016 y enero de 2017 el sector productivo perdió casi 12,000 empleos. En cuanto al clima de inversión, somos el país de Centroamérica que menos inversión extranjera está atrayendo y en distintas mediciones nacionales e internacionales se observa que el clima de negocios se encuentra bastante deteriorado. Mientras no haya mayor certidumbre y no se mejore el clima de inversión en el país, no vendrán las inversiones que se necesitan para crear oportunidades de empleo, corriéndose el riesgo de que se siga incrementando el desempleo. Lastimosamente, mensajes como los escuchados el primero de mayo pasado son contraproducentes para el clima de inversión.

También se ataca a la Sala de lo Constitucional y a la FGR, instituciones que se han ganado la confianza de la ciudadanía por su independencia, precisamente porque son las que mejor han comprendido el rol que de acuerdo con la Constitución deben desempeñar dentro del sistema de frenos y contrapesos, en defensa de los derechos de la ciudadanía y poniendo límites a los abusos de poder. Las elecciones de diputados de marzo de 2018 serán de gran relevancia para nuestra democracia, puesto que entre otros aspectos, la Asamblea Legislativa que resulte electa será quien va a elegir a cuatro magistrados de la Sala de lo Constitucional en julio de 2018 y al titular de la FGR en enero de 2019, y lo que menos esperamos muchos salvadoreños es que se quiera controlar políticamente a dichas instituciones, lo cual constituiría una gran retroceso para nuestro Estado de derecho.

Las desafortunadas declaraciones del pasado primero de mayo generan incertidumbre, división y confrontación, cuando El Salvador necesita todo lo contrario para construir una visión compartida de futuro que nos conduzca a enfrentar y resolver los desafíos que tenemos. Si no se trabaja por fortalecer el Estado de derecho y no se contribuye a generar un clima de certidumbre y seguridad jurídica, la consecuencia será que habrá menos oportunidades de desarrollo para la población.
 

Tags:

  • Dia del Trabajo
  • discurso
  • comercio
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