Metas para un funcionario público

Arrancamos otro año. Después de 6,500 muertos y tanta mala noticia, darle vuelta a la página de 2015 nos da un poco de alivio.
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Metas para un funcionario público

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 Pero no nos engañemos, los problemas del país siguen en pie y no se puede ir improvisando por la vida. Hay que planear y, si no lo hicieron en diciembre, nuestros funcionarios están a tiempo para proponerse algunos buenos hábitos que hagan que la población los considere un poquito más decentes.

Es por esto que, de buena fe, les comparto algunas recomendaciones para 2016:

Bájele al gasto público. Usted bien sabe que ese dinero no le pertenece. Si con el suyo, propio, es un poco ordenado y consciente, vale la pena tener la misma práctica con el dinero ajeno que aportamos los ciudadanos mortales. Mejor vea la manera de cómo puede traducir esos fondos en servicios públicos más eficientes para quienes la población, y no en una misión internacional que sabemos no es absolutamente necesaria. Tenga las prioridades claras. Las necesidades son infinitas y los recursos limitados.

Bájele a la publicidad. Para comenzar, no es barata. De paso se echa dos pájaros de un tiro. Si usted hace bien las cosas y mantiene contacto con la ciudadanía, los resultados hablarán mejor que cualquier publicidad. Ahora, si usted necesita ocultar su incompetencia detrás de mupis y vallas publicitarias, quizá el servicio público no sea lo suyo.

De todos modos nos vamos a dar cuenta. Los eslóganes y coros de niños pintándonos El Salvador, como si hubiera sido concebido por Tomás Moro, no funcionan. No mejoran los indicadores económicos, ni disminuyen las cifras de violencia, ni nos dan de comer, ni cambian nuestra percepción de la realidad.

Practique la independencia. Entiendo que hay presión desde la cúpula de su partido, de cualquiera que sea al que usted pertenezca. No pretenda engañarnos haciéndonos creer que usted comulga al 100 % con su cúpula. Si es así no va por buen camino. Seamos honestos, debe haber algunos o varios temas en los que usted disiente con la cúpula o incluso simpatiza con otro partido opositor.

Mantenerse fiel a su propio criterio y valores se llama coherencia, créame que los votantes lo notamos y lo valoramos.

Practique la humildad. No deje que su cargo se le suba a la cabeza. Usted no es intocable. Si piensa que lo es, no va a tardar mucho en comprobar que está equivocado. Recuerde que su cargo solo se lo estamos prestando por un tiempo, no va a ser eterno, úselo bien. Que el poder no lo ciegue para pensar que está exento de cumplir la ley.

Ser funcionario no lo hace suprahumano. Ser bocón, ofensivo, violento y prepotente no lo convierte en ningún héroe.

Si se fija, y si es un poquito honesto con usted mismo, va a notar que estas metas son simples y no tienen nada inherente de una ideología política. Por practicarlas no lo van a tachar de “arenazi” o “frentudo”.

Quisiera pedirles cosas más específicas, orientadas a educación, economía, violencia y más, pero vamos por pasos. Estas ya son un buen comienzo, y me atrevo a decir que hablo por la población cuando digo que es lo mínimo que nos merecemos: que usted, a quien le hemos endosado poder, sea responsable y decente.

Mis mejores deseos para 2016.

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