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Mi cuerpo y el cáncer

Miedo. Desolación. Incertidumbre. Desesperanza. Sensación de pérdida de libertad y de que el mundo se derrumba...
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Estos sentimientos y emociones se presentaron antes de recibir los resultados de una biopsia, para confirmar si padecía cáncer de mama. Todo inició durante un autoexamen. Cuando se lo conté a mi ginecóloga me envió a una especialista de cáncer de seno, quien tras concluir los exámenes usando la mejor tecnología me dijo que la única manera de tener certeza era con una pequeña cirugía.

Esta historia personal la tengo ahora más presente por todas las muestras de apoyo y cariño, en ocasión del mes dedicado a sensibilizar y prevenir el cáncer de seno. También porque en mi familia estamos luchando codo a codo para dejar atrás el cáncer (diferente) que padece mi suegra, de tal forma que le hemos ganado la batalla gracias a la fe cristiana, al optimismo, a los médicos privados y del ISSS, y la misericordia de Dios Padre, que nos muestra su Amor.

Estoy consciente de que lo que sentí y viví lo experimentan quienes están ante un embarazo imprevisto, ya sea mujer o niña: se sienten abrumadas, asustadas y solas cuando no encuentran el apoyo deseado, ni de su familia ni del varón que es padre del hijo que lleva en el vientre. Puede no ser consciente de las alternativas que existen frente al aborto, ni el daño que supone hacerlo. Una decisión nunca es libre si no es querida y adecuadamente informada.

Es estos días de debate por la despenalización del aborto, quisiera proponer que les demos el mismo apoyo para que no tengan que elegir el aborto como salida, independientemente de que sea violación, incesto, peligro para su vida o por defecto del bebé. Ellas deben saber que pueden sobrellevar la angustia los nueve meses que toma el embarazo, mucho menos que los dos o más años que toma batallar contra la enfermedad del cáncer de seno. La esposa de vicepresidente de EUA, la Dra. Jill Biden, lo acaba de expresar hace unos días en una famosa universidad: “Many of you are here because you know someone –a friend, a colleague, or a family member– who has been afflicted by this disease. We are here to tell you that you don't have to be a doctor, a nurse, or a researcher to make a difference. All of us have something to contribute. And, that's what it's going to take (that's how we're going to win this fight). All of us, working together. Because, only together can we seize this moment to defeat cancer”. Dr. Jill Biden, Lifelong educator. Military, mom and grandmother. (“Muchos de ustedes están aquí porque conocen a alguien –un familiar, un colega, un amigo– que ha sido afectado por esta enfermedad. Estamos aquí para decirles que no tenemos que ser doctores, enfermeras o investigadores para poder hacer la diferencia: todos tenemos algo que aportar. Y de eso se trata, de aportar para ganar esta batalla. Cada uno y trabajando unidos. Pues solamente juntos podemos acometer el reto de ganarle y superar el cáncer”). Dra. Jill Biden, educadora de la vida. Esposa y abuela militar (traducción libre).

Ante un embarazo que se espera difícil y complicado, la experiencia muestra que, con el apoyo adecuado, las mujeres y niñas pueden sacar adelante su vida y la del bebé, y pueden darlo después en adopción o asumir plenamente esa maternidad inesperada. El aborto es siempre un drama y no podemos dejarlas solas sin darles opciones diferentes al aborto.

Cuando les leí a mi esposo y a mi familia que los resultados de la biopsia eran negativos, la mirada de amor de ellos me confortó y me ayudó a valorar cada detalle pequeño recibido cada día y tratar de ser feliz siempre, con la ayuda de Dios.

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