Mi mundo al revés (y 2)

Si viviera en un país bizarro, hace mucho tiempo que las fuerzas sociales habrían iniciado y consumado acciones que provocaran los cambios necesarios para ejercer una de las más grandes y sublimes aspiraciones del ser humano: la libertad.
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Libertad plena, con su base fincada en la honestidad, la transparencia y la búsqueda del bien común; en la cual se exprese el pensamiento personal sin temor de ser confrontado violentamente por quienes piensan diferente.

Nuestro Demos es pasivo, tolerante y muy cómodo, pero hemos llegado al límite que nos impele a salir de nuestra personal zona de confort para dinamizar acciones que son impostergables históricamente hablando.

La historia muestra cambios sociales cíclicos cuando los pueblos se deciden a manifestarse en los lugares y plazas públicas con planteamientos de urgencia social; estos movimientos se inician con las acciones de pocos manifestantes cuyo número crece de manera impresionante al paso del despertar de la conciencia ciudadana.

Los clarines suenan ya en nuestro territorio. Hay conciencia creciente resonando en muchas asociaciones cívicas: SO.CI.O, Unidos por la Democracia, La Tercera Palabra y otros que gallardamente están izando los estandartes de las exigencias sociales.

Muchas de estas asociaciones tienen su zona de confort en las mesas de elucubración político-filosóficas y no ofrecen el apoyo en las plazas y marchas ciudadanas.

Una vez más, insto a sus dirigentes a reunirse y unirse al movimiento popular que se plantea creciente e indetenible. Solo es cuestión de tiempo.

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Tags:

  • libertad
  • fuerzas sociales
  • democracia
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