Ministro a la medida

Cada vez que se hace el nombramiento de los titulares de las diferentes carteras de Estado, sean estas al inicio de cada Gobierno o por reemplazos que algunas veces se dan, inmediatamente lo que me despierta total interés es saber sobre su preparación profesional, experiencia y desempeño.
Enlace copiado
Enlace copiado
Esto me da un indicador de cómo será su gestión y el impulso que dará a las tareas concernientes a su afinidad profesional.

Como caso especial menciono al Ministerio de Obras Públicas, donde desde hace rato no se nombra a un profesional competente en el ramo.

En mi existencia no recuerdo que en el Ministerio de Salud se haya nombrado a algún licenciado, o en el Ministerio de Defensa a un doctor. Sin embargo, pareciera que el MOP es una institución donde cualquiera puede dirigir, no importa si se es contador, abogado o cualquier otra profesión que se parezca.

Considerando que la infraestructura pública es un elemento de gran trascendencia e importancia para el desarrollo de cualquier país, considero razón de peso para que este ministerio sea dirigido por un ingeniero o arquitecto, más aun cuando las fronteras del conocimiento se han expandido y muchos nos hemos involucrado en las áreas de la Administración de Empresas y las finanzas, lo que indica que podemos tener las credenciales para ser buenos constructores y a la vez buenos administradores.

Cuando se trata de explicar a la opinión pública sobre alguna situación en particular, los criterios y conceptos que se expresan son vitales para generar algún tipo de entendimiento y por ende confianza. Desde hace tiempos escucho entrevistas de ministros de Obras Públicas, externando opinión de temas que no manejan pues no son su formación académica y mucho menos han tenido la experiencia que les permita tratar los temas con conocimiento y no como lecciones memorizadas para atender cuestionamientos puntuales.

En un caso de actualidad como es la reconstrucción de la carretera en el tramo de Los Chorros, se manejan muchas situaciones mediáticas sobre lo que realmente pasa con el pobre avance de las obras. El ministro monta conferencias de prensa in situ para dar explicaciones que no convencen ni al más desconocedor de temas de ejecución de obras.

Por ejemplo, el tiempo de contratación, según la publicidad que expresa el Gobierno, es para seis meses, de los cuales ya se consumieron cuatro, es decir, que al relacionar el tiempo transcurrido con la obra realmente ejecutada existe una desfase muy fuerte, dado que esta no contempla aún un cincuenta por ciento de avance.

Sin especular y haciendo una sencilla relación de lo realizado a la fecha y lo que falta por trabajar y al ritmo que se va, se necesitará más tiempo del previsto para terminar.

Realmente no sabemos cómo está celebrado el contrato con la empresa constructora, pero surgen inquietudes, tales como si durante la evaluación de las ofertas se consideraron las estrategias a utilizar por la empresa ganadora dados los inconvenientes que se tendrían por ser una carretera altamente transitada.

Esto lógicamente en algunos casos se asocia a incrementar el valor de la obra, pues se requerirán más recursos. He allí la necesidad de contar con una persona que maneje su oficio, su quehacer. Además la transparencia debe ser completa, no solamente donde nos conviene. ¿Me doy a entender?

Tags:

  • Experiencia
  • Obras publicas
  • contador

Lee también

Comentarios