Modelo excluyente y callejón sin salida

Somos cientos de miles de personas hartas de los partidos políticos carentes de una visión de país.
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Han ganado sucesivamente las elecciones y consecuentemente el poder ejecutivo y/o legislativo gracias a nuestros (no muy convencidos) votos y a financiamientos (en parte) sospechosos. Finalmente, terminan no representándonos, obedeciendo a intereses propios y oscuros, defraudándonos y postrándonos cada día más en profundo desencanto, desilusión, miedo, indignación y dolor.

Vivimos en un país corrupto, impune, inseguro, con libertades muy restringidas, donde la falta de oportunidades educativas y laborales decentes, la falta de viviendas dignas, el sistema público de salud deficiente, la inseguridad y la violencia forman parte de nuestra realidad nacional: un callejón sin salida.

El rechazo automático por parte de la oposición ante cada intento de propuesta del gobierno es violento, costoso (véanse las múltiples campañas de difamación en los medios) y engañador, incluso cuando los detalles de la propuesta son desconocidos. Ese rechazo y fanatismo no es tan ideológico sino más bien un síntoma del resentimiento feroz de ya no tener el poder. Sigue la estrategia de asfixiar al enemigo sin importar las consecuencias sobre la mayoría de población. En vez de pensar en las próximas generaciones, se piensa en las próximas elecciones.

Frente a esa oposición, las actitudes del gobierno son o torpes o defensivas u ofensivas. Campañas mediáticas de “justificación/acusación” que también representan un costo significativo salen al aire cuando El Salvador carece de recursos para cubrir las necesidades básicas de la población. El despilfarro reina y las prioridades y necesidades del país quedan desatendidas.

¿Cuál es la solución a este impasse político? ¿Por qué no reconocer las debilidades y limitaciones que enfrentan y que también enfrentaron los gobiernos anteriores?

¿Por qué nos sorprende tanto esta guerra social de los “excluidos” en contra de la sociedad? ¿Por qué nos asombra que ante la falta de oportunidades educativas y laborales decentes, los niveles de injusticia y de impunidad, la escasez de viviendas dignas, la falta de servicios básicos, los servicios de salud inadecuados, cantidad de jóvenes encuentren en las pandillas una razón de ser/vivir, para salir del desafecto y de la pobreza?

Las pandillas son producto del modelo económico excluyente que ha existido en el país. Si no lo realizamos y no pasamos a un modelo más inclusivo, se volverá cada día más estrecho el callejón sin salida en el cual estamos condenados a vivir.

Una sugerencia a los actuales partidos políticos: admitan que no pueden hacerlo y que no pueden ponerse de acuerdo por resentimientos pasados. Permitan que organizaciones (internacionales y nacionales) con independencia partidista y miembros de la sociedad civil comprometidos con el desarrollo del país propongan propuestas de soluciones concretas a los problemas apremiantes del país. Una vez elaboradas, sean humildes y ejecuten esas propuestas considerando que todos tenemos que poner de nuestra parte y sacrificarnos por el bien del país si queremos a futuro vivir en un El Salvador de oportunidades, seguro y educado. Si no, ¿cuál es la solución? ¿Seguir haciendo lo mismo?

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  • corrupcion
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