Morsi y Egipto ignoran a Israel

<p>La política exterior ya no se concibe como hace 30 años, el gran epicentro del poder político está siendo desplazado, no por el creciente, sino por el ya establecido Imperio Chino.</p>
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<p>La semana recién pasada el presidente egipcio, Mohamed Morsi, realizó una visita de tres días a China, donde fue recibido en el Gran Palacio del Pueblo por su homólogo el presidente chino, Hu Jintao; durante la visita también fue recibido por el primer ministro Wen Jiabao, el presidente de la Asamblea Nacional Popular Wu Bangguo y el vicepresidente Xi Jinping.</p><p>La visita de Morsi surge como parte de una diversificación de agendas diplomáticas que impulsa Egipto luego de que los Hermanos Musulmanes se hicieron con el control del país, desplazando así el régimen de Hosni Mubarak y sus remanentes –la junta militar– otrora punta de lanza de las políticas de Washington y Tel Aviv en Oriente Medio.</p><p>Durante la misma semana el inefable ministro de Relaciones Exteriores de Israel, Avigdor Liberman, invitó a Morsi a visitar su país con el objetivo de mantener los acuerdos de paz entre El Cairo y Tel Aviv (1979), y en los que el país musulmán reconoce la existencia del Estado judío, acuerdo que continúa siendo muy impopular entre los egipcios.</p><p>En un giro, que muchos consideraban previsible, Morsi, quien tomó posesión el 30 de junio, decidió realizar su primera visita de Estado a China y no a Israel, lo que en política exterior tiene un gran significado; en principio el líder egipcio se desmarca de Occidente y busca alianzas económicas y políticas en Asia. Muestra de ese giro de política: a principios de agosto Egipto reabrió temporalmente la frontera de Rafah para que los palestinos tengan permitido el paso hacia su país, acciones que son una piedra más en el zapato para Israel; otro roce surgió cuando un grupo de milicianos salafistas, encajonados como terroristas por los medios occidentales, asesinaron a 16 soldados egipcios en la frontera del Sinaí que Egipto comparte con Israel, luego del ataque los milicianos huyeron a territorio hebreo donde fueron muertos por militares israelíes. Luego de este acto por voz del ministro de Defensa israelí, Ehud Barak, se permitió al ejército egipcio movilizar sus tropas dentro del Sinaí en territorio hebreo, la concesión de este permiso supuso un gran error porque una vez movilizadas las tropas Egipto tardó semanas en retirarlas. Tiempo después Israel exigió su retirada, aferrándose a los acuerdos de paz de Camp David de 1979, la semana pasada lo consiguió; sin embargo, el costo político estuvo presente y no hace más que recalentar una zona ya convulsa.</p><p>Fricciones como esas no hacen más que revivir la idea de un panarabismo del nuevo milenio, influenciado por un nuevo evento sociopolítico pero de impacto geopolítico y que eufemísticamente fue llamado como “La Revolución de los Jazmines”.</p><p>Egipto representa un aliado estratégico para cualquier potencia, controla el canal de Suez por donde transitan petroleros desde el golfo Pérsico hasta Europa; Egipto por una parte debe voltear su mirada hacia África para asegurar su supervivencia, y también la debe voltear hacia Israel para garantizar su soberanía; Morsi apenas inicia su mandato, deberán pasar algunos años para ver si realmente está dispuesto a desmarcarse de Washington.</p><p>&nbsp;</p>

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