¡Muy buena pregunta, Paola!

No tengo el gusto de conocerte personalmente, Paola, pero tuve la suerte de observar y escuchar el preciso momento en el que hiciste al señor presidente de la República la pregunta que nos hacemos la inmensa mayoría de salvadoreños, incluyendo a los que se identifican con el partido gobernante: “¿Puede un director de Centros Penales, por sí solo, autorizar el ingreso de prostitutas a un penal?”
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¡Muy buena pregunta, Paola!

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Sé que me corro el riesgo de que se me tilde de desestabilizador –la verdad es que ya tenemos muchos años de estar desestabilizados–, de irrespetuoso, de antiético y hasta de estar alineado con el principal partido de la oposición; pero ni modo, asumo ese riesgo, como lo asumen todos los que expresan lo que piensan.

Cierto. El guerrillero FMLN (no el partido FMLN), con todo y la controversia que pueda generarse alrededor del tema, es en parte artífice de que ahora podamos expresar lo que pensamos. Ahora, al partido FMLN no le queda más remedio que aguantarse y respetar la libertad de expresión, a menos que pretenda asumir actitudes totalitarias, que no creo que puedan sostenerse en la actualidad, cuando muchos problemas del pasado están aún vigentes.

La misma pregunta que Paola hizo al señor presidente me la hizo mi esposa un día de estos. Sin pensar en que ella quisiera desestabilizarme ni en que me faltaba al respeto, ni en que era una pregunta partidista y morbosa, le respondí que era poco probable que la ley y los reglamentos de los centros penales permitieran ese tipo de actividades, pero que siempre existía la posibilidad de que los subalternos se excedieran en el ejercicio de sus funciones sin el conocimiento de sus superiores. No obstante, de la forma en que se han dado las cosas, le dije, es poco probable que las autoridades superiores no hayan tenido conocimiento de lo que estaba pasando.

¿Dónde se faltó a la ética? En ningún momento de tu pregunta, Paola, advertí intenciones desestabilizadoras, ni falta de respeto para ningún funcionario, ni inclinación partidista, morbosidad y mucho menos falta de ética, a menos que yo tenga un concepto equivocado de lo que es desestabilización, respeto, ética y morbosidad.

Mi problema en este momento, Paola, es que, a pesar de que yo tengo mi propia visión de los acontecimientos, tu pregunta al señor ministro de la Defensa, antes de Seguridad, sigue sin respuesta. Y también siguen sin respuesta otras preguntas que se generaron alrededor de la tuya: ¿En qué momento se faltó al respeto a algún funcionario? ¿Dónde se faltó a la ética? ¿Por qué se argumenta expresiones de partidismo o acusaciones que yo no logro identificar?

Felicitaciones, Paola, por tener el temple que –con todo respeto– le falta al señor presidente, quien, al contrario de lo que debería suceder, se convierte en vocero de sus funcionarios. De todas maneras, ni el presidente ni el ministro contestaron a tu pregunta y la duda sigue en el aire: “¿Puede un director de Centros Penales, por sí solo, autorizar el ingreso de prostitutas a un penal?”

Gracias, Paola, por interpretar las inquietudes de nosotros, los ciudadanos, los que votamos y los que no votamos por el presidente Sánchez Cerén, a quien expreso mi respeto por su alta investidura, no por su desempeño. Estoy seguro de que mantendrás ese inquisitorio temple al margen del partido que esté en el poder.

Para terminar, sin ser partidista, ni antiético, ni irrespetuoso, ni desestabilizador; es más, sin ser periodista, le pregunto al señor ministro de la Defensa –no al señor presidente–: ¿puede un director de Centros Penales, por sí solo, autorizar el ingreso de prostitutas a un penal?

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