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Muy malas señales

Todos debiéramos estar claros en que el FMLN pretende perpetuarse en el poder utilizando todos los medios que tenga a su alcance; lo han escrito y repetido en cuanta ocasión se presenta. Parte de esa estrategia es seguir jugando a la democracia y pretender que respetan las leyes, el Estado de derecho.
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Rafael Castellanos / Columnista de LA PRENSA GRÁFICA

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El ministro de Economía, hombre sensato, suspendió la juramentación ante la amplia evidencia expuesta, dando espacio para un nuevo proceso y revisión profunda del caso.

Pocos días después, el presidente Sánchez Cerén le ordenó públicamente proceder con la investidura, grave de por sí, añadiendo algo peor, que no importaba si había recurso ante la Sala de lo Constitucional y cual fuera su fallo, porque a ellos los “tienen en la mira”. No queda claro el significado de esa amenaza tan amplia contra uno de los poderes del Estado. No es primera vez que los amenazan, pero es algo muy grave para la democracia, ¡muy mala señal!

Lo primero que salta a la vista de los críticos que siguen de cerca la posibilidad de irregularidades en las elecciones que vienen es una alerta roja. Esa conducta aplicada en elecciones da para mucho, legal, ilegítimo y sino de todas formas van con todo lo que se puede y lo que se pueda imaginar. Ya vamos mal encaminados con la adquisición tardía y poco confiable del equipo de conteo y transmisión de datos. Eso es grave, y pareciera que no tiene solución. La oposición solo puede proteger el voto con mucha gente en las urnas, con relevos para el madrugón, (dos turnos de relevo es una posibilidad). Pero aún con supuesta mayoría en el TSE, la oposición no pudo evitar esa aberración. Comenzamos mal encaminados la carrera electoral; dicen que los resultados pueden esperarse en días, no en la misma noche. Malas señales.

Lloviendo sobre mojado, el secretario general del FMLN, Medardo González, sale con las infortunadas declaraciones de que los medios de producción deben pasar a manos del pueblo. Un discurso atrasado más de 50 años, que nunca funcionó en ningún lugar, que fracasó estrepitosamente en el mundo, más recientemente colapsando a un país rico como Venezuela, tremendo.

¿Cómo debiera interpretarse semejante afirmación de quien podría ser el candidato presidencial del FMLN, cómo un discurso populista dirigido a los radicales descontentos con la gestión de esta cúpula o se le salió del corazoncito o ambas?

De cualquier forma que se interprete, lo dicho, dicho está y todas las consecuencias negativas que trae no se van, más bien se multiplican, las decisiones de inversión, la actividad económica, los deseos de hacer negocios en el país, lo que perjudica directamente la tan necesaria creación de empleos, los 50 o 70 mil nuevos que entran a la fuerza laboral cada año. Los empleos indispensables para dar oportunidad a jóvenes que de otra forma entran a la delincuencia que nos ahoga, se van a la informalidad o emigran, contribuyendo a la desintegración de nuestra sociedad. ¡Cuánto daño pueden hacer las palabras de un dirigente político, en este caso el máximo del partido en el gobierno!

Muy malas señales nos deja esta semana.

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