NO al analfabetismo democrático

La situación salvadoreña es analizada e interpretada de distintas formas. Leer la realidad nacional es una tarea crucial para transformarla democráticamente. Esta actividad adquiere relevancia porque un número creciente de ciudadanos le presta atención a los errores, la corrupción y los resultados de los gobiernos de turno. Esto es crítico en períodos electorales porque los presentes y futuros gobernantes suelen presentar un país diferente al que perciben los gobernados.

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Leer –objetiva y responsablemente– la realidad nacional es un requisito para construir un mejor país. Consiguientemente, escuchar a la población, transparentar las finanzas públicas y considerar la relación población-territorio son tres pasos necesarios para evitar promesas absurdas. De avanzar en esta dirección, se reducirá el analfabetismo democrático y cada día será más difícil seducir a los votantes por medio de propaganda electoral engañosa.

Por lo antes expuesto, es conveniente que los ciudadanos hagan su propia lectura de la realidad nacional y levanten su voz constructivamente (independientemente del calendario electoral). Esto es pertinente porque incontables ciudadanos están hartos de tanta falsedad y fracaso. El reto está, entonces, en hacer valer la demanda y voluntad ciudadana. A continuación se presentan tres tipos de lecturas que podrían hacer la diferencia entre demagogia y democracia.

Lectura 1. Reflexiva y crítica. El ciudadano analiza lo que lee, ve y escucha de la problemática nacional y no acepta ninguna versión como la verdad absoluta. Un ciudadano despierto (1) considera la objetividad de los mensajes e ideas que le transmiten, (2) contrasta la información con otra fuente o con su propia vivencia y (3) discute la definición y solución de los problemas. Esta lectura genera conciencia sobre la situación del país.

Lectura 2. Superficial y rápida. El ciudadano acepta ingenuamente el contenido de lo que lee, escucha y ve sobre el país y respalda las ideas que le transmiten sin captar el trasfondo o los detalles de las propuestas. Este tipo de lectura la practican quienes se concentran en el perfil de los candidatos, las personas que aceptan que el país sea gobernado por pocas manos y los compatriotas que creen que “papá gobierno” o “don mercado” les va a solucionar sus problemas.

Lectura 3. Comprensiva y pertinente. El ciudadano entiende el contenido del mensaje y adquiere conciencia de que para cambiar el statu quo tiene que participar en la solución de los problemas. Este tipo de lectura genera compromiso y tiende a reforzar los valores morales (tolerancia, respeto, libertad solidaridad y otros). Una ciudadanía mejor informada y relacionada con su entorno suele votar inteligentemente y defender sus derechos e intereses por vías democráticas.

Conclusión: leer la realidad nacional es necesario para anular las fantasías o taras ideológicas, las cuales se han propagado gracias al analfabetismo democrático y propiciado la lucha partidaria por el control del aparato estatal. La opción es que los ciudadanos (1) entiendan que la democracia es más que ir a votar, (2) tomen conciencia y se comprometan con la solución de los problemas nacionales y (3) ejerzan sus derechos para elegir, controlar y cambiar a sus gobernantes si lo consideran necesario. ¡Lee, analiza, participa y dile NO al analfabetismo democrático!
 

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