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Nacionalizaciones inconstitucionales

Tal parece que no se desarraiga por parte de algunos funcionarios el ignorar los preceptos contenidos en nuestra Constitución, aunque antes de tomar posesión de su cargo, juraron cumplirla. La Constitución por encima de todo para tomar decisiones jurídicas.

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José Enrique Argumedo

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El artículo 92 Cn. señala: "Pueden adquirir la calidad de salvadoreños por naturalización" n.º 3° "Los que por servicios notables prestados a la República, obtengan esa calidad del Órgano Legislativo". Es indispensable que se trate de servicios importantes prestados al Estado salvadoreño. Frente a servicios normales, ordinarios, es improcedente concederla. Sí se puede conceder la nacionalidad salvadoreña a quienes no han prestado servicios notables, si son por ejemplo españoles o hispanoamericanos que han residido en el país más de 2 años y si fueren de otra nacionalidad, se extiende a 5 años. Para ello, el interesado debe solicitarlo de conformidad a la Ley de Migración y Extranjería. De manera que si un diputado presenta una iniciativa para conceder la nacionalidad salvadoreña a un extranjero que no ha realizado ningún servicio notable a nuestra República, no solo está efectuando una acción no autorizada por la Constitución, sino también contrariando una ley aprobada por esta misma legislatura el 2 abril del corriente año con 72 votos, sin ningún voto en contra ni abstención.

La Asamblea Legislativa concedió en el pasado la nacionalidad salvadoreña a deportistas como Nildeson Silva de Mello y Vladan Vicevic. El apoyo para concedérsela al primero tuvo la firma de muchos diputados, contándose con la de Francisco Flores Pérez. La iniciativa para el segundo, entre otros a Gloria Salguero Gross, René Mario Figueroa, Norman Quijano, Norma Guevara y Lorena Peña. ARENA y FMLN juntos. Esa concesión de nacionalidad estaba fuera del marco constitucional. Ni Neney ni Vladan prestaron ni antes ni después del decreto ningún servicio notable a nuestra república. Esas nacionalizaciones además tuvieron el vicio –no por la Asamblea– que se les entregó cantidad de dinero por hacerse salvadoreños, aunque se disfrazó de otro rubro. Salta la palabra mercenarios.

Lo dicho antes fueron cosas del pasado; pero ahora en 2019 nos enteramos que se ha concedido a 2 porteros, uno que milita en un equipo de primera división y el otro, en una de segunda. Puede alguien indicarme ¿qué servicio relevante a la República –a nuestra patria– han prestado esos deportistas? No niego que los fanáticos de estos dirán que lo han prestado a sus equipos; pero la pregunta es ¿y a El Salvador?

Al calor de la pasión –y el deporte como la política están impregnados de ella– ahora oímos frases, para nacionalizar a 3 colombianos y se dice "qué se espera para nacionalizarlos", "es una vergüenza que no se muevan los de la federación", "que no ven que no tenemos delanteros" "si en Italia y Francia también se nacionalizan". Lo que oigo en favor son cuestiones deportivas; pero necesario es por sobre todo tomar en cuenta la Constitución de la República.

Bienvenido cualquiera que desee optar libre y espontáneamente a nuestra nacionalidad, siguiendo los trámites establecidos en la Ley. Eso es lo correcto, y si se les considera aptos para integrarse a una selección nacional, adelante. Albert Fay y Roger Barberena se nacionalizaron conforme a la ley –no fraudulentamente– y defendieron los colores nacionales. No cabe tarjeta amarilla sino tarjeta roja, para que los diputados expulsen esa idea, de tramitar y aprobar nacionalizaciones que no le corresponden. Festejemos a aquellos que decidan convertirse en nuestros compatriotas y démosle el abrazo de hermanos, pero no violando la Constitución los señores diputados.

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