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Nadie está en contra

La población en todas partes del país necesita, quiere y merece un servicio de transporte público seguro, moderno y confiable. Aunque el gobierno del FMLN no lo crea, todos los ciudadanos anhelamos ese tipo de transporte público.
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Con un sistema moderno y seguro de servicio de transporte público de pasajeros. Los que utilizan el servicio público de pasajeros y los que no lo utilizan indudablemente necesitan, desean y demandan ese tipo de servicio público con todos esos y otros adjetivos. Esto es así, aunque el Viceministro de Transporte no lo crea.

La población en todas partes del país necesita, quiere y merece un servicio de transporte público seguro, moderno y confiable. Aunque el gobierno del FMLN no lo crea, todos los ciudadanos anhelamos ese tipo de transporte público. Y lo anhelamos porque tenemos conciencia sobre el impacto, en la vida y en el medio ambiente, que tiene el actual servicio de transporte público de pasajeros.

Hemos visto que vienen y van gobiernos, de uno y de otro lado, que son incapaces de ordenar y mucho menos de modernizar el servicio de transporte público de pasajeros. Pocos pueden ignorar que el Viceministerio de Transporte, dependencia del Ministerio de Obras Públicas, no ha podido con el sistema de servicio de transporte público de pasajeros.

Este viceministerio debe regular el servicio de transporte público de pasajeros asegurando que se cumple con el artículo número 47 de la Ley de Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial: “Toda persona, natural o jurídica, que pretenda prestar el servicio... deberá contar con la concesión respectiva, otorgada por el Viceministerio de Transporte para un período de diez años, prorrogables... siempre que el concesionario cumpla con lo establecido en la ley”.

En el artículo 41 del reglamento de la ley hay 16 exigencias y 18 prohibiciones. Se leen, se vuelven a leer y es evidente que el Viceministerio de Transporte es incapaz de hacerlas cumplir. Tampoco puede con el control de emisiones de plomo, de óxido de nitrógeno, de azufre, de hidrocarburos no metanos, de monóxido de carbono. La contaminación lo demuestra.

Desde hace 20 ese viceministerio está obligado a establecer y controlar los límites máximos de emisiones para evitar la contaminación ambiental. No se cumplen y peor. Para importar combustible de Venezuela y abastecer a Alba Petróleos, cambian el límite. Importa el negocio, no la salud de la gente.

Por sus hechos se conocen. Ese viceministerio no cumple su tarea pero incursiona en un “Sistema Integrado de Transporte del Área Metropolitana de San Salvador (AMSS)”. El nombre le queda grande porque solo integra 2 de los 14 municipios que incluye el AMSS y cubre alrededor de 600,000 habitantes. Doce municipios y más de un millón de personas quedan fuera del Sistema Integrado.

Dicen que el Sistema Integrado tiene capacidad para un flujo de 25,000 personas por hora. En 16 horas de servicio podría movilizar a 625,000 pasajeros. Y dicen que mueve a 45,000 por día. Hay un gran desperdicio de capacidad instalada. Seguro que la gente que lo utiliza no se percata del impacto de esta diferencia; seguro que la gente que lo utiliza tiene poco interés sobre el asocio público-privado que lo administra y mucho menos de la historia y sus fuentes de financiamiento; seguro que para el asocio Subes/Sipago/Sitramss los números no son los mejores. Pero, tienen subsidio y el apoyo gubernamental.

Hubo inconformes con el asocio público-privado. Y se quedaron inconformes porque el viceministerio, ente rector y regulador del sistema de transporte público de pasajeros, integró la figura y concedió privilegios, en lugar de conceder un sistema de transporte competitivo. El gobierno construye con fondos públicos, el gobierno concesiona el servicio sin competencia, el gobierno subsidia al asocio y el asocio utiliza recursos públicos. La modalidad BOT (build, operate and transfer) la aplicaron al revés. Aquí está la crítica. Aquí está el error de principio.

El sistema de transporte moderno no tiene cuestionamiento. Tiene cuestionamiento y justificado la concesión del servicio al asocio público-privado porque se irrespetó la Constitución de la República. La demanda interpuesta por afectados fue aceptada y la sentencia vendrá cuando la Presidencia explique y fundamente.

Sin conocer las respuestas de la Presidencia del FMLN, supongo que si “esta” modalidad de concesión la hubiera ejecutado un gobierno de ARENA, los del FMLN hubiesen marchado contra la privatización. Y me preguntaron ¿qué dirían si “esa modalidad” de concesión del viceministerio fuera con un asocio llamado Poma/Sitramss? El nombre no importa. Lo que importa es el irrespeto a la Constitución de la República.

Tags:

  • Transporte
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