Lo más visto

Más de Opinión

Nadie puede solo

Cuando fue elegido, el entonces recién ordenado papa Benedicto XVI, las primeras palabras que recuerdo dirigió a la muchedumbre reunida en la Plaza de San Pedro fueron que el encargo dado por Dios de dirigir a los millones de católicos no lo quería ni debía llevar solo. Por eso pedía mucha oración a todas las personas de buena voluntad para poder realizar con sabiduría el servicio de gobernar.
Enlace copiado
Nadie puede solo

Nadie puede solo

Nadie puede solo

Nadie puede solo

Nadie puede solo

Nadie puede solo

Nadie puede solo

Nadie puede solo

Nadie puede solo

Nadie puede solo

Enlace copiado
Creo que el Papa nos deja un ejemplo claro de liderazgo que puede ayudar a las familias a ser mejores y a las empresas a ser más humanas. Se mostró como un líder sereno que sabe que el tiempo, al pasar, deja cada cosa en su sitio: una pena que nos preocupó, un acontecimiento que nos alteró, cuando todo ha pasado, se logra ver como un claroscuro en nuestra vida. Cuando a un líder le falta serenidad deforma la realidad; se ahoga en un vaso de agua y le afligen con su peso cosas que no deberían turbarlo. En cambio, el líder sereno busca consejo de los experimentados y prefiere equivocarse junto a los sabios que actuar bien al lado de los iluminados. Se fía de la Providencia Divina y le da paz saberse en las oraciones de los demás.

La actitud de Benedicto XVI demuestra que no se puede ser esclavo de los nervios o víctima de la imaginación; ni consumido por la ansiedad o la angustia, que llevan a inútiles derroches de fuerzas. La mente serena de esta clase de dirigentes da firmeza y pulso para el mando y ayuda a encontrar la palabra justa y oportuna para iluminar y consolar.

Lo opuesto al hombre sereno es el hombre o la mujer rígidos, porque su rigidez les hace traspasar los límites de lo que es justo y razonable, de lo que es proporcionado a las circunstancias de las personas, del tiempo y del lugar. La falta de serenidad del rígido turba y oprime a los demás.

Si no se tiene serenidad, se peligra caer en la debilidad, que no perturba ni oprime, pero tampoco gobierna, y su acción nunca podrá ser eficaz porque es víctima de la corriente.

La serenidad en cambio ayuda a mirar con profundidad y con sentido de la perspectiva, sin olvidarse de los detalles y de las circunstancias, lo cual permite resaltar una visión de conjunto. No se pierde en insistir en detalles meticulosos que asfixian a los demás. Una actitud serena evita consumirse en fantasías y hacer de cualquier evento una tragedia o un melodrama.

El líder sereno combina objetividad y concreción; análisis y síntesis; suavidad y energía; freno y espuela; visión de conjunto y abundancia de detalles; todas estas cosas y muchas otras encierra en armonía quien tiene un carácter serenamente fuerte.

Este líder sabe tener dominio del propio ser; el equilibrio de los juicios; la reflexión ponderada y serena; el cultivo de la propia inteligencia y el control de los nervios y de la imaginación. No un día ni otro, sino en una lucha exigente y firme consigo mismo, en perseverancia diaria, sin olvidar que la fe es un principio de serenidad y armonía. Agradecemos al papa Benedicto XVI su ejemplo de entrega y amor desde su gobierno de la Iglesia.

Tags:

  • Benedicto XVI
  • Plaza de San Pedro

Lee también

Comentarios