Necesidad de una estrategia nacional para la atracción de inversiones

Como salvadoreños podemos hacernos la pregunta ¿por qué es importante que el país cuente con una estrategia nacional para atraer inversiones y para mejorar el clima de negocios? La respuesta es sencilla: a mayor inversión, mayor generación de empleo y oportunidades.
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Recientemente, FUSADES, INCAE y la Coalición Costarricense de Iniciativas para el Desarrollo (CINDE) organizaron el foro titulado: ¿Cómo reactivar las inversiones en El Salvador?, buscando hacer un alto en el camino, ver hacia el futuro y construir una agenda con base en las ventajas competitivas del país para atraer mayor inversión, así como identificar los retos y desafíos que deben ser atendidos para tal fin. Para determinar una agenda a futuro, en primer lugar debemos partir de reconocer cómo estamos, no para buscar culpables sino para encontrar soluciones y enrumbarnos en la ruta de la reactivación de la inversión. El Salvador, de acuerdo con el índice Global de Competitividad del Foro Económico Mundial, actualmente es el país menos competitivo de Centroamérica, ubicándonos en la posición 105 de 138 países evaluados a nivel mundial, lo cual es preocupante, pues en 2003 nuestro país era el más competitivo, por arriba inclusive de Costa Rica y Panamá. Asimismo, somos el país que tiene los niveles más bajos de inversión extranjera directa en Centroamérica (saldos netos, es decir lo que le queda de inversión en El Salvador).

El potencial que como país tenemos para generar mayores niveles de inversión se ve limitado, como consecuencia de tener un clima de negocios desfavorable y deteriorado. Esta situación, de acuerdo con mediciones nacionales e internacionales, se debe a los altos índices de criminalidad, corrupción, burocracia excesiva, ineficiencia en el Estado, falta de seguridad jurídica e incertidumbre política y económica. En resumen, si bien el reto es grande, esto nos obliga a buscar soluciones estructurales que atiendan estos problemas y que se generen las condiciones para ser atractivos para la inversión nacional y extranjera, no solo pensando en que vengan nuevas sino en retener las que ya están y lograr que estas se expandan.

En el foro mencionado, los académicos de INCAE en sus intervenciones dejaron un mensaje claro y es que si El Salvador le quiere apostar a las inversiones, es necesario tener una agenda de país con apuesta clara a la competitividad y productividad, potenciando las ventajas estratégicas y fortalezas con que se cuenta. Las tres ventajas que se destacaron fueron: 1) que El Salvador cuenta con uno de los mejores aeropuertos de la región; 2) que la tarifa de energía eléctrica está dentro de las más bajas de Centroamérica; y 3) la productividad de la fuerza laboral salvadoreña. Asimismo, se señaló que se debe ser ambicioso en la meta de inversión anual que como país nos fijemos, pues la actual de $300 millones al año es muy baja, cuando debería ser de más de un $1 billón, aspirando a acercarnos a los niveles de inversión de Costa Rica.

De los grandes mensajes del foro se destaca que si un país quiere apostarle al desarrollo, debe tener estabilidad política, económica, social, legal y respeto irrestricto de las libertades y al Estado de derecho. Todo esto nos permitiría tener mayor inversión, que se traduce en beneficios para los salvadoreños: más empleos, mejores salarios, mayor tributación, acceso a tecnología y conocimiento, etcétera. Si hay mayor inversión, se contribuye a fortalecer uno de los factores que mejora la calidad de vida de la población. Tener una estrategia para la atracción de inversiones es algo que debe unirnos a todos, ya que merecemos un El Salvador más próspero.

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