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Necesitamos que prevalezca la razón

“Para eliminar la pobreza extrema y tener altos niveles de desarrollo humano, bachillerato universal, educación temprana, nutrición en sus primeros años, seguridad, educación, salud pública, oportunidades de empleo y lo deseado, es necesario dinero, crecimiento económico, eso requiere inversión que no llega por magia, sino a los lugares más amigables”.
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El país está en condiciones deplorables en muchos de los ámbitos importantes para la vida de un país, entendiéndose esto como no tener la capacidad para desarrollar el potencial suficiente para disminuir drásticamente la pobreza extrema, como ideal eliminarla, brindar seguridad a la población, mejorar los niveles de desarrollo humano de los pobres de diferentes estratos, crear oportunidades de educación y trabajo para todos los jóvenes, no tener ningún salvadoreño que no haya estudiado bachillerato o equivalente, de preferencia en educación alternativa como viene a futuro, que no haya salvadoreño que no haya recibido educación temprana de cero a tres años y que no haya crecido con nutrición adecuada en los primeros seis años de su vida y crezca sin deficiencias en su cuerpo y mente, que el sistema de salud pública sea capaz de asegurar al ciudadano común servicios decentes y medicamentos y por allí vamos desarrollando el ideal, que es deseable y veremos lo que es necesario para hacerlo posible.

Qué necesita un país para esos logros sociales debe ser la pregunta.

La respuesta es bastante similar en todos lugares del mundo, todo lo que se menciona y otras necesidades sociales necesitan dinero, mucho dinero y desafortunadamente ese ni crece en los árboles ni llueve del cielo, tiene que producirse actividad económica, el crecimiento de que tanto se habla pero no se da como debe, hay que preguntarse por qué, la respuesta no es de física nuclear ni actividades esotéricas, como ese sabido en todo el mundo, la actividad económica requiere de inversiones, ya sea extranjeras, locales o del Estado. La inversión privada y la del Estado es invertir dinero de riesgo en una obra, proyecto, negocio o programa gubernamental, de hacerse responsablemente buscan un retorno, rentabilidad, el Estado tiene la obligación de calcular la rentabilidad social de cada obra o proyecto y rendir cuentas de cómo salió, esas prácticas las hemos visto en Fomilenio y algunas de cooperación extranjera.

La inversión privada, dinero de riesgo apostando a obtener utilidades, pero con el riesgo de perderlo, nadie asegura el éxito ni evitar el fracaso. El capital es un recurso escaso y las necesidades y oportunidades en el mundo son inmensamente mayores que el dinero de riesgo, por ello la inversión directa es tan apetecida y tan buscada por países, estados y ciudades.

Es de entender que el inversionista tiene muchas oportunidades pues es el de recurso escaso, y lógicamente busca el lugar más atractivo para invertir. Del manual mundial lo primero es seguridad, física y jurídica, facilidad en los trámites necesarios (en países estrella una empresa se abre en 3 días, los permisos de construcción y medioambiente salen en tiempos que al ver los nuestros dan ganas de llorar), el inversionista también busca un ambiente amigable, no uno en el que se le considera como explotador, el enemigo, los posibles ladrones y todas esas sandeces que se escuchan de políticos afines al gobierno, dentro del gobierno mismo, en el recinto legislativo.

Igual un país con finanzas comprometidas, con altas tasas de interés y altos costos de operar en la economía no es atractivo para los inversionistas.

Es necesario desarrollar el país como describimos en el primer párrafo, consecuentemente es necesario atraer inversiones. No puede haber salvadoreño bien nacido que se oponga al desarrollo humano de los nuestros. Ese deseo no puede verse contaminado por intereses político-partidistas, prejuicios, odios, rivalidades, resentimientos ni prejuicios.

Ante la lógica aplastante de lo que planteamos, soluciones que se han dado en todos los países que han tenido éxito, no puede haber grandes desacuerdos, sobre esas líneas se pueden construir acuerdos.

No necesitamos más confrontación política que solo nos seguirá empujando a la pobreza, no necesitamos manejos caprichosos de la economía ni las decisiones que afectan negativamente a todos.

Necesitamos que prevalezca la razón.

Tags:

  • pobreza
  • desarrollo humano
  • educacion
  • seguridad
  • crecimiento

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