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Necesitamos un proyecto nacional para promover empleo y generar desarrollo

El crecimiento insuficiente y aletargado que venimos padeciendo desde hace largo tiempo hace que las condiciones de vida de la población estén muy por debajo de lo que debería ser en esta época que se abrió con tantas expectativas favorables hace ya más de 25 años.

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Necesitamos un proyecto nacional para promover empleo y generar desarrollo

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El próximo 13 de noviembre tendrá lugar el 17º. Encuentro Nacional de la Empresa Privada (ENADE), actividad que realiza desde hace 17 años la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP). Estos encuentros anuales son ya una muy positiva tradición, porque constituyen viveros de ideas y de propuestas sobre lo que debe hacerse en el país para avanzar en la ruta de la superación nacional, que siempre es un desafío abierto porque las condiciones en que se mueve nuestra realidad distan mucho de ser las más favorables para lograr y consolidar los mejoramientos que se requieren para que El Salvador se impulse en una verdadera ruta de progreso en todos los órdenes.

El crecimiento insuficiente y aletargado que venimos padeciendo desde hace largo tiempo hace que las condiciones de vida de la población estén muy por debajo de lo que debería ser en esta época que se abrió con tantas expectativas favorables hace ya más de 25 años. No hay oportunidades disponibles como se requiere para que el vivir ciudadano vaya en ruta de mejoría, y eso produce frustración lastrante y descontento creciente. Esto hay que revertirlo cuanto antes, para que la gente ya no quiera tomar la vía de la emigración y para que las estructuras criminales organizadas no sigan siendo trampas fáciles especialmente para los jóvenes. En esa línea reconstructiva hay que recibir con ánimo positivo propuestas como las que de seguro saldrán del próximo ENADE. Nada de lo que ahí se exprese será sorpresivo, porque se trata de realidades que vienen estando en el terreno con evidencia constante, pero sí tendría que haber como novedad un ánimo fresco para asumir mensajes y recomendaciones.

Según lo que se ha manifestado, en el ENADE se presentarán propuestas sobre temas como el despegue efectivo de la prosperidad, la vigencia de reglas claras y confiables para asegurar la productividad y la competencia, la simplificación de las regulaciones institucionales y de los trámites administrativos, el establecimiento confiable de la predictibilidad fiscal para darles confianza a los que invierten, y el compromiso cierto de la disciplina en el manejo de las finanzas públicas para que éstas no sigan siendo retrancas del progreso. Esta enumeración no agota la tarea, pero si tales puntos fueran asumidos con la responsabilidad y con la coherencia del caso habría una buena plataforma para seguir adelante.

Al observar esta gama de asuntos trascendentales para el buen desempeño del país salta de inmediato el imperativo de contar con un plan nacional que aglutine todas esas cuestiones en un haz de tratamientos y de metas. Como hemos señalado siempre, el método es clave para todo, y muy en particular cuando se trata de encarar retos históricos de múltiples facetas, como los que aparecen en esta compleja temática del crecimiento, del empleo y en definitiva del desarrollo y de la prosperidad.

Frente a todo esto hay que acoger las argumentaciones de los expertos, atender los planteamientos de los técnicos, recoger los matices de los políticos, y, sobre todo, escuchar con la máxima atención las peticiones y las demandas de la ciudadanía, que es la destinataria final de todos los esfuerzos que se emprendan. Lo anterior debe derivar en un compromiso de país, con miras al beneficio de todos los connacionales sin distingos de ninguna especie.

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