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Negociemos con inteligencia

<p>Esta última semana ha sido de caos y pérdidas económicas para empresas y negociantes debido a la escasez de materia prima, generado por el cierre de aduanas que realizó el Sindicato de Trabajadores del Ministerio de Hacienda (SITRAMHA). Solicitaban el pago de un bono de $1,000 a 2,900 empleados de la entidad.</p>
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<p>Más que un análisis de la situación generada por el bloqueo de la aduana y las repercusiones económicas que desencadenó; en este caso, me enfocaré en el carácter no negociador que las sociedades han desarrollado en la búsqueda de sus objetivos. Hecho muy evidente en el proceso de diálogo que se siguió para solucionar el problema.</p><p>Hemos llegado a una colectividad que actúa de manera maquiavélica. Es decir, “el fin justifica los medios”. No importa qué tanto afecte o a quiénes afecte, “los $1,000 los necesito”. Y es una actitud válida. Solo poniéndonos en los zapatos del otro entenderemos por qué es necesario manifestarse para obtener el bono que les prometieron hace algunos meses.</p><p>El paro de labores provocó millones de dólares en pérdidas para transnacionales, escasez de productos, alza de precios en algunos de ellos y miles de personas despachadas de las empresas por no haber materia prima para trabajar. Sin embargo, aún no logra el objetivo principal: el pago del bono a los empleados.</p><p>Las negociaciones estuvieron presentes. El ministro Carlos Cáceres indicó que el bono sería pagado el próximo año, pues no había sido presupuestado para 2012, un aumento de prestaciones para los empleados, entre otros. Bonificarlos implicaría un desembolso de $2.9 millones. Sin embargo, la propuesta fue negada y el paro de labores no cesó.</p><p>Los procesos de diálogo pueden indicar qué tan madura es una sociedad para negociar el bien de ambas partes conciliadoras. Lastimosamente, hemos sido criados en un contexto lleno de conflictos en el que imponer la decisión del más fuerte, dejando a un lado la búsqueda por el bien común, es la mejor solución.</p><p>No fue hasta que se amenazó con la sustitución de los trabajadores sindicalizados que aceptaron ser parte de la mesa de diálogo para levantar el cierre de las aduanas y negociar un punto en el que ambos se vieran beneficiados. De haber sido aceptadas estas disposiciones, al inicio, miles de dólares habrían sido ahorrados para las empresas y la productividad del sector comercio no habría sido afectada de tal manera. Fue una decisión poco inteligente.</p><p>Según Sean Covey, escritor de “Los 7 hábitos de las personas altamente el efectivas”, uno de los pilares fundamentales para el éxito es entender para luego ser entendidos. Tal parece ser, esta es una de las premisas menos conocidas por las sociedades actuales, en la búsqueda de sus objetivos. Iniciamos por la indignación, seguimos con la manifestación; pero terminamos con seguir lo cotidiano, pues no utilizamos el diálogo para establecer los niveles del debate y obtener lo que queremos.</p><p>Manifestarse y expresarse es sumamente importante, para demostrar al sistema que somos una sociedad activa y exigente. No obstante, es más importante demostrar que somos una sociedad inteligente y que demuestra tener un activismo cívico basado en los procesos negociadores para encontrar el equilibrio de un país, que después de un periodo de conflicto armado, inicia a dialogar y no a imponerse.</p><p>&nbsp;</p>

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