Lo más visto

Ni vivir con dolor ni morir con dolor

Enlace copiado
Ni vivir con dolor ni morir con dolor

Ni vivir con dolor ni morir con dolor

Ni vivir con dolor ni morir con dolor

Ni vivir con dolor ni morir con dolor

Enlace copiado
En varias ocasiones y por diversos medios hemos visto y escuchado denuncias, críticas y quejas en contra del Instituto Salvadoreño del Seguro Social... malas praxis, personal pésimo, carencia de medicamentos, tardanza en dar las citas, etcétera; y alguna razón tendrán quienes formulan esos comentarios, porque sí se han cometido y se continúan cometiendo errores, algunos quizás “graves”, porque involucran la vida y la salud.

Toda empresa, aunque cuente con excelente infraestructura, flota vehicular, sofisticados equipos y mobiliario, sistemas y procedimientos modernos y debidamente socializados, personal calificado, etcétera; pese a todo eso, está conformada, es dirigida, puesta en marcha, supervisada por seres humanos; y nadie tan imperfecto y cambiante como el ser humano. Y al estar nosotros los imperfectos a cargo, al frente de una responsabilidad que se espera arroje resultados perfectos, las frustraciones y disgustos son y seguirán siendo una constante para el encargado y para el cliente... ¡Quién no ha errado en esta vida!

Es terrible tener un enfermo con un cáncer terminal, primeramente para el enfermo, y colateralmente para los familiares cercanos, al ver cómo una vida se escapa en tan cruel forma y no poder hacer nada al respecto. Desvelarse y sufrir junto al enfermo; salir corriendo con él al ISSS cuando la crisis arrecia, llevarlo de regreso a casa para repetir muchas veces esas carreras infructuosas y desgastantes.

Pero, ¡honor a quien honor merece! A raíz de tener un familiar en esa condición de salud, he conocido algo encomiable, generoso y totalmente atinado que ha hecho el ISSS, al firmar un Convenio con el Hospital Divina Providencia (HDP), centro de salud que desde su fundación en 1966 viene desplegando un servicio tan precioso que solo la mano de Dios podría estarse reflejando allí, al acoger a personas con cáncer terminal para que pasen sus últimos tiempos recibiendo profesionales cuidados paliativos que al menos burlen al dolor de esa muerte viviente; además de apoyo psicológico y consuelo espiritual brindados con amor... El ISSS, considerando aquellos casos en que se pierde la batalla médica contra el cáncer y a fin de que sus pacientes no mueran ni solos ni con la agonía del dolor, pensó en ese tranquilo hospital para instalar sus pabellones solo para derechohabientes. ¡Es un hospitalito privado, sin ruidos, con cubículos individuales por paciente, con una camita adicional para el acompañante! El ISSS es responsable de medicamentos y toda praxis del paciente y el HDP los atiende personalizadamente; y extiende su generosidad dándole sus alimentos al acompañante permanente.

Los errores son de humanos. Cuando somos nosotros los afectados es muy fácil echarle en cara al otro su falta. El ISSS sí habrá cometido errores, pero en la balanza de la verdad, pesan muchísimo más sus buenas acciones. Yo soy de las personas que no se quejan de esa institución porque solo he recibido grandes y perfectos beneficios de ellos. Si alguna vez me vieron mal, si se tardaron en esto o aquello, me molestó, pero no era trascendental. Cuando la muerte de verdad les quiere arrebatar a sus pacientes, ellos responden con todo.

No está de más solicitar a quienes tengan capacidad que colaboren con el Hospital Divina Providencia con alimentos, dinero, sábanas, frazadas, artículos para limpieza. Ellos subsisten de donaciones y tienen su propia población de enfermitos (que no son derechohabientes del ISSS).

Tags:

  • isss
  • cancer
  • denuncias
  • atencion
  • convenio
  • hospital
  • divina providencia

Lee también

Comentarios