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Nicaragua: ¡Ni un paso atrás!

En unos cuantos días, el 19 de julio, se conmemorarán los 39 años de la “revolución sandinista” que ahora se ha convertido en una dictadura similar o peor que la de Somoza. Parece ser el momento ideal para que llegue a su final la dictadura Ortega-Murillo.
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Luis Membreño, analista

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La situación política y económica se ha ido volviendo cada día más apremiante en Nicaragua en la medida que el pueblo se organiza y se rebela contra una dictadura represiva, asesina y genocida. Tuve la oportunidad de estar en un par de reuniones aquí en San Salvador, con dos jóvenes universitarios valientes que son parte del Movimiento Universitario 19 de Abril, y que nos traían información sobre su lucha en contra del régimen que ha asesinado a casi 300 jóvenes y ciudadanos nicaragüenses cuyo único pecado fue luchar por la libertad, la democracia y la justicia en su nación.

Tanto Víctor Cuadras como Zayda Hernández son dos jóvenes que a su corta edad se encontraron, sin andarla buscando, con la gran responsabilidad de ser la cara visible de la revolución que hoy intenta derrocar a la nueva dictadura que se ha erigido en Nicaragua con la pareja Ortega-Murillo. Muchos hemos sido testigos del video en el que Víctor le dijo a Daniel Ortega, en su cara, en una de las primeras reuniones de diálogo, que estaban ahí para pedir su salida del poder y que él y su gobierno eran unos asesinos. No cualquiera tiene el valor, en un país en donde lo persiguen los paramilitares y los policías, de decirle directamente al dictador que debe irse porque eso es lo que el pueblo nicaragüense quiere.

En unos cuantos días, el 19 de julio, se conmemorarán los 39 años de la “revolución sandinista” que ahora se ha convertido en una dictadura similar o peor que la de Somoza. Parece ser el momento ideal para que llegue a su final la dictadura Ortega-Murillo y que den paso a la construcción de una democracia representativa en la que impere el Estado de Derecho, con una verdadera división de poderes y en el cual se respeten los derechos humanos y las libertades individuales (expresión, culto, religión, movilización) cuya violación le está costando tanta sangre a los nicaragüenses.

Los jóvenes universitarios, campesinos, obreros, profesionales, empresarios, políticos de la oposición, amas de casa y demás miembros de la sociedad han dicho ¡que se van, se van! No les importa cuánto les tarde y están decididos a ofrendar sus vidas por una Nicaragua libre para las futuras generaciones. La pregunta que me hago es: ¿Qué estamos haciendo los salvadoreños para apoyar ese grito de libertad de nuestros hermanos nicaragüenses a los cuales está masacrando a diario la dictadura Ortega-Murillo? ¿Acaso tenemos capacidad de ser solidarios con los hermanos que ahora nos necesitan? Hay que recordar que “ahora por ti y mañana por mí”. No sabemos lo que nos depara el futuro a nosotros los salvadoreños, pero lo que sí está claro es que el gobierno que tenemos no representa el sentir de la gran mayoría de salvadoreños cuando expresan su solidaridad y apoyo a la dictadura y la represión que está llevando a cabo Daniel Ortega en Nicaragua. Con esa actitud nos avergüenzan.

Los salvadoreños tenemos que exigirle al gobierno del presidente Sánchez Cerén que hagan una diferenciación clara entre las posturas del FMLN, que apoya abiertamente a los regímenes dictatoriales de Maduro en Venezuela y Ortega en Nicaragua, y la condena por parte del Gobierno de El Salvador a la grave violación de las libertades y derechos humanos de los habitantes de ambas naciones hermanas. Los salvadoreños no podemos ser indiferentes de lo que pasa en nuestra puerta trasera y debemos estar del lado correcto de la historia.

Esperemos que la OEA, Estados Unidos, la comunidad internacional y todos los países centroamericanos expresemos nuestro apoyo y solidaridad a todos los nicaragüenses que quieren vivir en libertad y que claman por justicia. Cada día que pasa mueren más y más personas inocentes en ese hermano país centroamericano y por lo tanto debemos hacer lo que esté a nuestro alcance para apoyar una salida del dictador Daniel Ortega y su esposa, Rosario Murillo, en este mes de julio o lo más pronto posible, porque como nos dijeron Zaida y Víctor, “¡ni un paso atrás!”

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