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Nicaragua y Venezuela, dictaduras populistas genocidas

La brutalidad represiva del régimen de Maduro ha sido superada en unas semanas por la genocida insólita de Daniel Ortega y Rosario Murillo en Nicaragua, los horrores de estudiantes tiroteados, una familia quemada dentro de su casa por los paramilitares de la aterradora Murillo y Ortega, cientos de muertos y más de mil heridos, son de una bestialidad inhumana, peor que la de Somoza.
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Rafael Castellanos / Columnista de LA PRENSA GRÁFICA

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Ocuparon todos los espacios del Estado con la vergonzosa complicidad de los grandes empresarios bajo la premisa poco legítima de “yo los dejo hacer negocios y ustedes no se meten en política”. El control sobre la población se hizo más fuerte, llevaron muy corta a la población, con temor permanente e impotentes para oponerse a una dictadura sanguinaria, con todo el poder y voluntad de reprimir como y cuanto fuera necesario a quienes se opusieran.

La situación actual se inició cuando a un grupo de personas mayores manifestándose pacíficamente, las turbas sandinista les entraron a palos, inmediatamente se dio la reacción de estudiantes que los defendieron. A estos los reprimieron con garrote y plomo, cayó la primera sangre joven y eso encendió la chispa que hizo reventar decenas de puntos rebeldes en Nicaragua. La represión se volvió más brutal, dispararon contra manifestaciones de jóvenes indefensos, han usado francotiradores con rifles de alto poder disparando a la cabeza de los estudiantes.

Nicaragua entera se constituyó en resistencia activa, jóvenes y pobladores se atrincheraron haciendo tranques o zanjas en la carretera, y se defienden ante paramilitares y policías con morteros caseros.

Los tiranos caen cuando masacran a la población y los soldados se juegan a disparar a sus compatriotas. Ortega está solo, la empresa privada hoy está en contra, la Iglesia, organizaciones civiles y condena internacional, repudian al régimen genocida de Ortega que desconectado de la realidad no cede en su pretensión de terminar su periodo.

La propuesta civil pide el cese a la represión y fuera Ortega y Murillo, que mientras dialogan, reprimen más sanguinariamente. ¿Cuándo y cómo terminará este infierno, terminará como Ceausescu o huirá a Cuba? ¡Esto debe terminar ya!

Los populistas carecen de principios pro país, su esencia es llegar y aferrarse al poder manejando masas con base en emociones y apelando a lo que esas masas pueden rechazar, aunque haya muchas incongruencias en ellas. El populista es un peligro real para la democracia y la sociedad moderna, el caso de Chávez y Maduro, de Ortega y los socialistas del siglo XXI hablan con claridad meridiana, todos son un desastre, quiebran a su país y reprimen para aferrarse al poder.

Colombia se salvó por ahora del populista Petro, importante porque Colombia es la joya de la corona del siglo XXI, Cuba a la cabeza ha escogido para sustituir la fuente de fondos de la Venezuela quebrada, más con narcotráfico que con otra cosa, pero escaparon. Al norte hay un gran peligro, López Obrador, típico populista, puede ganar las elecciones en México, uno de los países más grandes del continente puede entrar a esa peligrosa situación. Aunque con Estados Unidos a la par pude ser que se comporte comedidamente.

Los populistas llegan cuando la sociedad está desencantada con el sistema político, de Hitler a Chávez y siempre arruinan el país y derraman mucha sangre. Debemos cuidarnos de no caer nunca, ni hoy ni más tarde en manos de un populista.

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