Ninguna cepa superará a un buen programa de vacunación

Desde el inicio del encierro y la detección del primer caso en territorio salvadoreño, la narrativa oficial se activó alrededor de la pretensión megalómana del mandatario de hacer del país un ejemplo mundial y de su gestión, una plataforma para el lucimiento personal. En esa dirección, la administración Bukele se empecinó en el gigantismo de un hospital y de un megavacunatorio, ambos proyectos rodeados de muchas dudas, preguntas y cuestionamientos.

Enlace copiado
La Prensa Gráfica

La Prensa Gráfica

Enlace copiado

En la medida que la comunidad científica obtiene más información sobre la variante ómicron, hay cada vez mejores noticias. Algunos investigadores sostienen que el alto nivel de contagio pero al mismo tiempo la mínima letalidad que exhibe esta cepa es un indicador de que la pandemia va menguando, aunque reconocen que es un análisis precoz.

A lo que se refieren es que aunque cada infectado por ómicron contagiaría a más de ocho personas en promedio y a que tiene hasta cinco veces más capacidad de reinfectar que las versiones anteriores, todas esas proyecciones se hacen sobre el supuesto de una población no inmunizada. Además, médicos que se enfrentan a la nueva variante en los hospitales sostienen que las campañas de vacunación y la aspiración de llegar a la inmunidad de rebaño fueron efectivamente una contención clave para la levedad de los síntomas que se están registrando.

En suma, que la eventual llegada de esta cepa a Centroamérica no debe activar ninguna narrativa alarmista más allá de lo sensato, que es que los ciudadanos debemos usar cubrebocas en espacios públicos cerrados, evitar tumultos, ventilar nuestros hogares y recintos cerrados y fundamentalmente vacunarnos en cuanto nos sea posible, con la dosis que nos corresponda, y aprovechar las facilidades que hay en nuestro país. No en todos los países del mundo se goza de las posibilidades que se registran en El Salvador.

Siendo su principal éxito en el manejo sanitario, el plan nacional de vacunación es al mismo tiempo el principal reto del gobierno. Conseguir que un mayor porcentaje de la población se aplique la primera dosis, que el proceso de inmunización sea mejor recibido en el área rural en general y en algunos grupos confesionales que lo han rechazado desde el inicio es fundamental. Para acceder a nuevos estadios de rendimiento en este afán, será imprescindible descentralizar abiertamente la logística.

Sólo apoyándose en las unidades de salud y en la red hospitalaria nacional será posible mover a mayor velocidad los diversos refuerzos; y ahí precisamente encontramos la bisagra que tanto perjuicio le ha supuesto al interés nacional: propaganda versus necesidades.

Desde el inicio del encierro y la detección del primer caso en territorio salvadoreño, la narrativa oficial se activó alrededor de la pretensión megalómana del mandatario de hacer del país un ejemplo mundial y de su gestión, una plataforma para el lucimiento personal. En esa dirección, la administración Bukele se empecinó en el gigantismo de un hospital y de un megavacunatorio, ambos proyectos rodeados de muchas dudas, preguntas y cuestionamientos.

El megavacunatorio fue construido y los servicios a su alrededor pensados para hacer de la experiencia un éxito de propaganda y autocelebración de Bukele; imágenes de los usuarios siendo entrevistados a la salida consignan la falta de pudor de los comunicadores gubernamentales, dedicados groseramente a subrayar el ángulo menos importante del plan de inmunización. Pero en la medida que el prurito protagónico y la necesidad de Bukele de alimentar su vanidad y usar la atención a la nación como excusa para atacar a sus adversarios se impuso, el énfasis ya no estuvo en el lugar donde hacerlo sino en la invitación a vacunarse.

Así planteado, este es un buen momento para entregar la manija de la logística a quienes corresponde; si se acepta que el personal médico y no personal militar, operadores políticos de otros países o la argolla política tome las decisiones de ahora en adelante, El Salvador puede aspirar a que su inmunidad de rebaño sí sea un ejemplo internacional, con mejor comunicación, mejores procedimientos y sacrificando cualquier efecto propagandístico por mayor penetración municipal.

UN PÚBLICO INFORMADO
DECIDE MEJOR.
POR ESO INFORMAR ES
UN SERVICIO DE PAÍS.
APOYA A LOS CIUDADANOS QUE 
CREEN EN LA DEMOCRACIA
Y HAGAMOS PAÍS.

Hacemos periodismo desde hace 106 años. Y ahora, como en otros periodos de la historia de El Salvador, el periodismo es fundamental para que la opinión pública se fortalezca.

HAZTE MIEMBRO Y DISFRUTA DE BENEFICIOS EXCLUSIVOS

Hágase miembro ahora

Tags:

  • cepa
  • vacunación.ómicron
  • Bukele
  • propaganda
  • logística

Lee también

Comentarios

Newsletter
X

Suscríbete a nuestros boletines y actualiza tus preferencias

Mensaje de response para boletines