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No cabe duda

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Titubeo se define como la falta de confianza, resolución o seguridad al hablar o al actuar. Hoy día, muchos titubeamos al referirnos a la pandemia y pospandemia. Naciones Unidas destaca que las familias y las economías se tambalean. Sin embargo, gracias a la disposición de vacunas, se puede ver algo de luz al final del túnel. En este contexto, el secretario general de la ONU, António Guterres, subraya: "Solo juntos podemos proteger al personal sanitario y a las personas más vulnerables... Solo juntos podemos revitalizar nuestras economías. Solo juntos podemos poner fin a la pandemia y lograr la recuperación".

La pandemia aún no está controlada y se han exacerbado los problemas estructurales (pobreza, desempleo, informalización, desequilibrio fiscal y otros). De prolongarse esta situación socioeconómica (recordemos que a la pandemia le sigue un período pospandémico), es razonable inferir que continuaría la gestión de crisis y se profundizarían las causas determinantes de la migración masiva.

En un contexto tan complejo e incierto, la reforma del Estado que se anticipa pudiera crear un escenario disruptivo y relegar la agenda social. Corresponde, por tanto, priorizar y fijar metas nacionales entre 2022-2040. Este paso es vital para alcanzar una buena gobernanza y un uso racional de los escasos recursos disponibles.

Ante tan retador panorama, la participación ciudadana resulta crucial para controlar la pandemia y sacar adelante el país. Consiguientemente, es decisivo que la población apoye las siguientes acciones sustantivas.

1. Estudiar la realidad para conocer la verdad. Si a las crisis sanitaria y económica generadas por la pandemia se le suma (a) la dependencia externa (remesas, exportaciones, préstamos e inversiones) y (b) la dimensión migratoria y geopolítica, se concluye que el país tiene poco espacio de maniobra. La clave está en saber qué es viable y conveniente, de ahí la importancia de la libertad de expresión. Las lecciones aprendidas son abundantes, la vulnerabilidad ambiental es incuestionable y el tiempo apremia.

2. Proteger la propiedad e iniciativa privada. El bien personal no es contrario al bien común. Un paso en firme es abandonar la idea de que "papá gobierno" va a solucionar todos los problemas. Los estatistas han llevado a varios países a la ruina en nombre del bien común. La solución es sencilla: trabajar duro para sacar adelante a la familia y respetar a los demás (regla de oro). Por ende, cada salvadoreño debería asumir que su familia es la primera instancia para desarrollar sus potencialidades y fortalezas, y que el Estado es la penúltima instancia.

3. Aprovechar la revolución tecnológica. Los cambios son vertiginosos y positivos. El uso de internet y de las tecnologías de la información está modificando el mundo. Las nuevas tecnologías (inteligencia artificial, robótica, biotecnología, digitalización, etcétera) están variando los métodos de producción, el mercado laboral, la prestación de servicios y los movimientos sociales. El reto es doble: tener una educación de calidad y aumentar la productividad.

Reflexión: transformar El Salvador es una tarea que requiere de valores, actitudes y aptitudes que contribuyan al desarrollo humano de las presentes y futuras generaciones. Resulta esencial, entonces, construir una sociedad basada en los principios de libertad, respeto, derechos humanos y democracia. No cabe duda, conviene promover el bien personal y el bien común. Esa es la llave para potenciar la laboriosidad, resiliencia y espíritu de superación de los salvadoreños.

Tags:

  • reforma del Estado
  • titubeo
  • pandemia
  • participación ciudadana
  • revolución tecnológica
  • principios

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