No hagamos periodismo de boletín de verduleros

Desde hace rato, el periodismo salvadoreño ha tomado caminos que no me gustan. Algunos están lejos del buen método. Otros, no todos, se han dedicado a buscar una verdad no procurada con responsabilidad ni ética. La chabacanería, las imputaciones sin prueba alguna, los destrozos al honor ajeno, están en la agenda diaria.
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Donde más ocurren los excesos es en los blogs. Ahí he visto cómo un personaje dice que publica tal y como le llegó un mensaje electrónico sin hacer el mínimo esfuerzo por probar si lo que llegó a sus manos es cierto o no. Hasta crímenes he visto atribuir con una conversación con un policía que no prueba nada.

Durante toda mi vida pública he sido defensor de la Libertad de Expresión y el Derecho de una sociedad a estar plenamente informada.

Además, en repetidas ocasiones, he actuado desde el interior del periodismo (escribiendo en diarios y revistas) o utilizando mi juicio crítico en programas de televisión.

Sé que los funcionarios están sujetos, más que nadie, al juicio público del periodismo. Los periodistas deben cumplir un papel fiscalizador, en el nombre de una sociedad que cada vez reclama más espacio para la crítica. Eso lo entiendo perfectamente.

Pero, con lo que no estoy de acuerdo, ni es saludable aceptarlo, es con el ejercicio de un periodismo alejado de la verdad, del mejor método para informar de los asuntos públicos.

Torcer la verdad y colocarse junto a mezquindades y estrecheces espirituales es el peor papel que puede cumplir el periodista y el periodismo moderno. Eso lo coloca al nivel de los boletines de verduleros. Hay muchos periodistas que estarían dispuesto a ejercer una suerte de observatorio que denuncie los desmanes. Ninguna escuela de periodismo del mundo enseña a publicar mensajes sin ninguna corroboración.

El periodista debe ser un hombre con visión. No debe detenerse en los estrechos límites de su época. Debe colocarse por encima de las mezquindades y estrecheces espirituales.

El periodista no puede ser cualquier charlatán que apenas babea los temas. El periodismo no debe ser, jamás, boletín de verduleras. Queremos periodistas de mirada larga. Eso lo hace previsor. Dichosamente no es en LA PRENSA GRÁFICA donde vemos conductas extralimitadas.

La verdad es, sin duda alguna, el más importante activo del periodismo moderno.

La más alta fe democrática del periodismo moderno en la búsqueda de la verdad.

La mayor de todas las contribuciones que el periodismo hace a la democracia es la permanente búsqueda de la verdad.

No hay periodista sensato, justo, profesional si se aleja del buen método.

Usar falsos escudos para arremeter contra la honra de alguien. Si usted cree que alguien robó, pues escríbalo, o dígalo, con el hartazgo de pruebas, Hacer eso sin pruebas es convertirse en guerrillero de palabra, O, quizá, hasta en analfabetos del espíritu.

El método siempre exigirá eso: que usted muestre las pruebas contra la persona a la que le impute un cargo, un robo y el mal manejo de bienes públicos.

Pruébelo y la sociedad se lo agradecerá. Pero, sin pruebas, no habrá periodismo. Existirá cualquier cosa menos buen periodismo.

El periodismo ni es excluyente pero hay que hacerlo bien. Si usted quiere tener un blog, hágalo, pero al menos estudie la ética que rige esta profesión. Paralelamente aprenda los mejores métodos. No camine por la calle guiado por la ignorancia. No haga periodismo de verduleros.

Tags:

  • Lafitte Fernandez
  • La Palestra
  • periodismo

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